Glorias del deporte: Una nueva oportunidad

El programa social Glorias del Deporte ha comenzado actividades en el país con el objetivo de alejar a los adolescentes de la violencia mediante la práctica del futbol. En Acapulco, Guerrero, Efraín Cuchillo Herrera imparte las clínicas deportivas a 80 jóvenes

ACAPULCO, Guerrero

Carlos tiene 16 años y quiere ser futbolista. A su edad los sueños no están prohibidos, solo condicionados por la realidad. Y el entorno de este adolescente dicta que es más importante que se aleje de las drogas y la delincuencia antes de fantasear con el futuro, ya que estos factores son los que imperan en su colonia, en la Ciudad Renacimiento de Acapulco, Guerrero. Sí, a este joven le tocó vivir en la cara mala del famoso sitio turístico.

De acuerdo con el Programa Nacional de Prevención Social de la Violencia y Delincuencia, Carlos es uno de los 17 mil 420 jóvenes que vive en una de las cinco colonias más peligrosas de la ciudad (las otras son Jardín, Petaquillas, Progreso y Zapata). Según las cifras más recientes de esta dependencia de la Secretaría de Gobernación, el 51.6 por ciento de la población está en la pobreza, razón que orilla a la juventud hacia el sector delictivo, convirtiendo a Acapulco en la segunda urbe más violenta del mundo.

Es en este tipo de comunidades que el Gobierno Federal ha puesto toda su atención con diferentes programas sociales. Uno de ellos ya está en su segunda etapa y fue anunciado hace tres semanas por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; se trata de Glorias del Deporte: Futbol Escuela de Vida.

En Acapulco hay dos de las 60 escuelas que se empezaron a instalar a principios de agosto. En esta colonia se atiende a 80 jóvenes divididos en dos turnos: en las mañanas de 8 a 12, y en las tardes de 2 a 6. La meta en esta fase del programa es atender a 10 mil muchachos, de entre 13 y 16 años de edad.

El objetivo es simple: alejar a los jóvenes de la violencia a través del futbol, así como con los talleres de fortalecimiento. Además, el plus de estas academias es que cuentan con ex jugadores de futbol profesional para impartirlas, aunque también para este año habrá dos ex beisbolistas que atenderán en Saltillo, Coahuila, y Culiacán, Sinaloa.

"SE ACORDARÁN DE MÍ"

"Te juro que alguno de estos niños se acordará de mí. No sé cuántos, pero a alguno lo dejaré marcado para que no caiga en la delincuencia", así de claro y contundente lo señala Efraín El Cuchillo Herrera. Uno de los 60 ex futbolistas que imparten estas clínicas deportivas.

Efraín llega de lunes a viernes poco antes de las 8 de la mañana a la Unidad Deportiva Jorge Campos Navarrete para preparar sus clases. Desde hace más de dos semanas, El Cuchillo dejó su residencia en Guadalajara para trasladarse a Acapulco y cumplir esta labor social durante los siguientes seis meses.

"Se corrió la voz en el futbol mexicano, todos los futbolistas lo sabemos y es algo importante a nivel nacional. Yo estoy aquí por una empresa privada que me invitó, pero es un programa federal y me siento muy privilegiado porque somos 60 entrenadores, ex futbolistas de Primera División los elegidos; hay muchos que no llenaron el perfil por sus malos hábitos y vicios, se inscribieron 600 a los que se nos hizo una investigación rigurosa".

El ex futbolista del Necaxa ha empezado a compartirles a estos niños -en los dos turnos que imparte en la escuela- los conocimientos que adquirió durante sus 20 años como profesional.

Al Cuchillo le gusta la perfección, pero sabe muy bien que con estos muchachos debe ser comprensivo, ganárselos primero para que no deserten de las clases, y de esta manera ser un filtro eficiente para que los organizadores de este programa social sepan la problemática de cada joven en particular.

"Aquí lo importante no soy yo, son los niños; yo soy una herramienta para que esto funcione, los niños se están adaptando a mí y todavía no les he metido la mano dura porque los tengo que conocer y que no se me escapen. Quiero que sepan los valores, la honestidad, el respeto, la lealtad y todo eso.

"Aquí nadie es malo, es el entorno el que los ha hecho ser así. Ellos no tienen tolerancia, se prenden de inmediato y son agresivos, buscan la revancha y todo, son niños que han sufrido mucho, para todo culpan y se justifican, a ellos les han hecho promesas y no se las han cumplido, debemos de ayudarlos".

En unos años las cifras sobre violencia y delincuencia en Acapulco serán el mejor parámetro para medir la efectividad que tuvo Glorias del Deporte en esta entidad; sin embargo, también El Cuchillo Herrera probará qué tanto pudo influir en estos jóvenes a los que hoy imparte clases.

"El éxito o fracaso del programa se va a ver dentro de algunos años, cuando yo vea a alguno de los chavitos de aquí y diga 'a ése yo lo tuve, y ahora es un buen muchacho, que va acabando la escuela', ahí se verá el éxito o fracaso. No quiero que me digan en unos años que a los jóvenes que tuve ya los mataron o están en un titular, que debe tres vidas, prófugos o de narcotraficante. Ahí se verá el éxito de mi trabajo. Yo estoy muy comprometido con esta causa".

Para el ex jugador, este tipo de programas preventivos son los más eficientes: "Es un recurso que bien pudieron gastar en comprar patrullas y contratar más policías, pero apostaron por un programa de prevención, que no es tan caro y que yo sé que a futuro va a revertir todo, porque les estamos quitando células a los malos y las convertiremos en buenas".

Cuatro horas diarias son las que imparte Efraín Herrera en esta escuela (en sus dos turnos). Este fin de semana realizó una convivencia con los padres de familia para también vincularlos. El Cuchillo sabe que cualquier esfuerzo es necesario para lograr el objetivo.

Ahí, en la cancha de la Unidad Deportiva Jorge Campos Navarrete no se busca formar al próximo Lionel Messi, solo rescatar a jóvenes como Carlos de que caigan en las redes de la violencia. Él sueña con ser futbolista y El Cuchillo está ahí para orientarlo. Tal vez en unos años su "gloria" no consistirá en marcar goles, sino en no haberse convertido en una cifra más del rostro violento de Acapulco.