Liga de futbol de amputados, cracks de la vida

La Liga de Futbol de Amputados le da la oportunidad a varias personas con una discapacidad de no abandonar su pasión 

CIUDAD DE MÉXICO

Cada una de las historias alrededor de ellos es de nostalgia, pero también de aprendizaje. La Liga Mexicana de Futbol de Amputados destila decenas de relatos de sus integrantes, que además de buscar una vida llena de éxitos, también anhelan a toda costa mantener la pasión por el balompié.

El equipo de Panteras GUDO de la Ciudad de México es uno de los once que componen la segunda edición de este torneo. Lobos de Jalisco, Coyotes de Querétaro, Toros de Jalisco, Zorros de Sinaloa, Guerreros Aztecas, Tigre UANL, Guerreros Laguna DIF, Ciclones de Colima, Deportivo San Miguel y Dragones del Estado de México.

La Panteras se conforman de 22 jugadores, entre ellos una niña de 13 años, y su presidente se llama Germán Porfirio González Copado.

Su historia comienza hace siete años, cuando su primo Osman González se electrocutó y perdió la pierna izquierda. Jugaban juntos futbol, y después del accidente era complicado que volviera a las canchas, ya que le decían que como ya no tenía sensibilidad podía romperle la pierna a otro.

En el 2013, encuentran el futbol para amputados, y ahí comienza su aventura. "Llegamos a Águilas DF, yo lo acompañaba, y 3 meses después la escuela de paga aportó 100 mil pesos al equipo, pero nunca se lo dieron a los muchachos. Así que decidimos hacer un nuevo equipo llamado Guerreros, el cual empezamos con pocos jugadores y llegamos a ser luego 18", explica Germán.

Enseguida, agrega que "luego de un año y tres meses nos llegó un apoyo del DIF, que nos serviría para un viaje a Monterrey. Cada vez que les decía lo que hacía falta al equipo, ponían pretextos, no me gustó, tuve un altercado con algunas personas y me corrieron".

Y señala que, muchas personas han querido sacar provecho de la condición de los jóvenes, "me molesta que quieran lucrar con ellos, con lástima, eso no se vale".

Luego de eso, formaron su propio equipo. La lucha no ha sido fácil, pero han logrado continuar con el sueño de jugar futbol. "Fui a la clínica 23, y nos abrió las puertas para entrenar, y en ese momento ya eran 12 los chavos a mi cargo. El nombre de Panteras fue por votación e iniciamos las prácticas el 27 de enero del año pasado, y fue cuando nos inscribimos a la Liga".

Este equipo no cuenta con apoyos fuertes, solventan sus propios viajes, las canchas, árbitros. Incluso, no pudieron asistir a dos partidos (a Monterrey y Colima) porque no tenían cómo solventar los gastos.

"Afortunadamente los muchachos son muy trabajadores, y pueden pagar varias cosas", explica González.

En noviembre pasado, se acercaron a GUDO, una Asociación de ex árbitros mundialistas, que le ofreció integrarlos a sus filas, y por ello es que llevan el nombre de Panteras GUDO.

Aún así, siguen en busca de apoyo, de patrocinios que les ayuden a no dejar esa libertad y alegría que les provoca jugar futbol.

Para checar los horarios de los partidos, hay que consultar su página de facebook: Futbol de amputados Panteras Gudo CDMX. De local juegan en la clínica 23 en Eduardo Molina, regularmente a las 11:00 de la mañana.


SIEMPRE MIRAN HACIA ADELANTE

Dicen que la actitud que tomas ante los problemas es lo que hace la diferencia. Y eso es lo que justamente le ha pasado a cada uno de ellos cuando se enfrentaron a la fuerte noticia de perder una parte de su cuerpo.

El 17 de marzo de 2008, Víctor Hugo González Alcántara salió de vacaciones con unos amigos a Colima, y el martes 18 salieron al Río de los Amiales, a las 16:00 deciden regresar a casa de una amiga. En el trayecto es cuando un camión choca con su auto.

"Me acuerdo que me aventé una confesión, Chuchín: 'Échame la mano, no soy tan malo, dame chance de salir de esta', es lo que me acuerdo", explica el capitán de las Panteras.

Pero su estado físico era grave, sufrió una fractura de fémur, la rodilla se deshizo y tenía un problema de coagulación.

"El 4 de abril uno de los médicos me dijo muy seriamente, por qué tienes esa pierna. Le contesté, 'porque es mía, qué pasa', y me explicó que tenía una infección fuerte y que iba a soltar proteínas que iban a afectar a hígado, riñones, y que yo podía entrar en un colapso brutal. Yo le respondí 'ustedes son los que saben y estoy en las manos de Dios'".

No era sencilla la situación, y "tres o cuatro horas después sube un médico preguntando por mi papá, y era para firmar unos documentos, la autorización de quirófano y para la amputación. Entonces, le pedí que me prestara los documentos, los leí, hice una broma con él, y le dije 'yo te los firmo'.

A lo que él me señaló, 'estás consciente y seguro de eso'. Y le dije 'sí, es mi pierna y yo decido'. Si alguien más firmaba por mí iba a ser un cargo muy fuerte".

Durante la cirugía, Víctor se despertó y alcanzó a echar un vistazo hacia delante. No tenía ya su pierna. "Fue un momento bastante fuerte".

Lo que le siguió fue igual de complicado, pero su fortaleza y mentalidad lo hizo triunfar en su carrera de abogado y claro, mantenerse estoico con su pasión futbolera.