En prisión encontró la vida que nunca tuvo

Iván Amezcua imagina que la cancha del CERESO se convierte en un estadio profesional

Iván Amezcua es parte del equipo de futbol del CERESO de Puente Grande
Iván Amezcua es parte del equipo de futbol del CERESO de Puente Grande (Carlos Zepeda )

GUADALAJARA, Jalisco

Es el más veterano del equipo. Tiene 37 años pero esto no le impide ser el líder de la defensa. Correr al parejo de los más jóvenes. Iván Prado Amezcua, fue condenado a nueve años de prisión por robo automotriz. Aún le resta poco más de la mitad de su sentencia. Pero el Prado no se arrepiente. Asegura que en el CRS encontró las oportunidades que nunca tuvo en la calle.

Pagar su error en Puente Grande no sólo le ha hecho ver la vida desde otra óptica. Lejos de reprocharse, Iván cree que estos años recluido le vinieron bien.

"Cuando llegué no sabía ni leer ni escribir, ahorita ya tengo mi certificado de primaria y secundaria y voy por la preparatoria. Me faltan cinco años para salir, estoy aquí por un robo de auto, fue mi peor error, lo estoy pagando, pero no me arrepiento, al contrario, le doy gracias a la vida de estar aquí, porque aquí dejé todo: drogadicción, machismo y todo, ahora me siento una persona nueva, con ganas de vivir y salir por mi hija Britany Estefanía", asegura el defensor con notoria sonrisa.

Las rejas no le han impedido disfrutar de su gran pasión: el futbol. Al lado de sus 22 compañeros, el Prado imagina que la cancha del CERESO se convierte en un estadio profesional. Encontrar en la cárcel amigos y hermanos es la mayor bendición.

"Estar en la cancha nos libera de todo, sentimos que estamos en un estadio, se nos olvida que estamos encerrados, nos apoyan todos los compañeros, los rivales nos preguntan qué comemos porque corremos y corremos y nunca nos cansamos. Lo que nunca en la calle imaginé tener, aquí lo encontré, tengo demasiados hermanos".

Prado Amezcua evita hablar de días, meses y años. Sabe que aún falta mucho para abandonar la prisión. Pero tiene claro cuál será su futuro.

"Quiero salir y echarle ganas a la vida, sacar adelante a mi hija, ella es la que me da fuerzas de salir adelante, me siento una persona nueva. Quiero estudiar la carrera de ingeniería automotriz, y lo voy a lograr, porque en los cuatro años que he estado aquí he hecho lo que no pude hacer en treinta y tantos años afuera".