¿Por qué fracasó Cruz Azul?

Para el Apertura 2015, La Máquina se reforzó con diez jugadores que en su mayoría no lograron adaptarse y apostó por un técnico que no fue bien visto por la afición 

Cruz Azul ante Toluca en el Apertura 2015
Cruz Azul ante Toluca en el Apertura 2015 (Mexsport)

Ciudad de México

En este Apertura 2015 Cruz Azul fue un caos. Desde la elección de Sergio Bueno, quien realmente no era la primera opción de la directiva, la confección de la plantilla, los refuerzos que quedaron lejos de lo esperado, así como los elementos de experiencia que estuvieron muy lejos de su mejor nivel, todo esto dio como resultado que La Máquina se quedara por tercer torneo consecutivo sin Liguilla y que alargara ya a 18 años su racha sin conseguir el tan ansiado título de Liga.

UNA APUESTA ARRIESGADA

Luego de sondear a varios entrenadores y que la principal apuesta, que era el colombiano Juan Carlos Osorio —hoy técnico de la selección mexicana—, declinara ser el sustituto de Luis Fernando Tena, la directiva de Cruz Azul apostó por Sergio Bueno, quien no tenía experiencia en ningún club de los llamados grandes. Esta decisión generó rechazo y dudas en la afición de La Máquina, Aunque en las primeras jornadas el equipo lució bien, después vino un bache del que no se pudo recuperar de seis juegos sin ganar. Al final, Bueno solo hizo 10 puntos de los 30 que disputó, de ahí que su salida estuviera más que cantada.

MALA CONFECCIÓN DEL PLANTEL

En los últimos dos torneos Cruz Azul no calificó por falta de gol. Por esa razón de los 10 refuerzos que trajo para el Apertura, ocho eran de características ofensivas: tres centros delanteros y cinco volantes. Esto provocó una saturación en esas posiciones, por lo que Bueno y después Boy tuvieron que habilitar a estos jugadores en otros sectores de la cancha donde se perdían. También Cruz Azul falló al no haber reforzado su zaga, con las inesperadas lesiones del Maza Rodríguez, Cata Domínguez y hasta Emanuel Loeschbor —el primer recambio— se tuvo que echar mano de los canteranos Juan García Sancho y Omar Mendoza.

LOS REFUERZOS QUE NO RINDIERON

Entre los regulares del equipo estuvo Fabio Santos, quien ha jugado todos los partidos; Matías Vuoso, aunque llegó tarde, tiene una cuota de cuatro goles; Marc Crosas era titular habitual hasta que se rompió el ligamento contra América (Jornada 7); Richard Ruiz también fue indiscutible con Bueno, pero con Tomás Boy perdió ese rol e incluso ya ni a la banca ha ido; Lucas Silva era hombre de confianza de Bueno y nunca respondió, ahora se ha hecho presente con tres tantos. Belluschi llegó con cartel de estrella, pero la tardanza con la que mandaron su transfer provocó que no se adaptara; a Ariel Rojas también le ha costado y algunos partidos juega y otros no. Carrizo no logró pesar y es inminente su regreso a Boca Juniors; Jorge Benítez tampoco respondió como se esperaba aunque lleva dos goles. Por último, Amione solo jugó un juego y luego fue borrado en la Liga.

JUGADORES EN UN MAL NIVEL

De la base que se quedó para este torneo, es claro que muchos jugadores estuvieron muy lejos de su mejor nivel. El caso más evidente fue el de Jesús Corona, quien cometió varios errores en partidos consecutivos; para su mala fortuna, Chuy terminó este semestre lesionado; también el Maza Rodríguez estuvo lejos de la capacidad que mostró cuando comandó por dos torneos seguidos a la mejor defensa del futbol mexicano y una lesión impidió que siguiera jugando. Los veteranos Torrado y Giménez han tenido un papel aceptable, aunque cada vez se ve más complicado que puedan ser titulares indiscutibles.

ALEJADO DE SU GENTE

Pese a los malos torneos que le precedían, la directiva de Cruz Azul decidió aumentar el precio de las entradas al estadio Azul (a 200 pesos el más barato), lo que provocó que casi todos sus partidos apenas tuviera un tercio del aforo; solo en los clásicos contra América y Pumas se pudo apreciar una buena entrada. En los nueve partidos que disputó como local en total ingresaron 137 mil 204 aficionados, de 297 mil 378 que pudieron haber asistido, un promedio de 46 por ciento. Además, en casi todos los encuentros la afición se le volteó al equipo y terminó abucheándolo. En la etapa de Bueno había una porra atrás de su banca que no se cansaba de molestarlo.