El regreso del equipo más pintoresco

Con un proyecto a largo plazo y la intención de volver al máximo circuito, Toros Neza espera que la FMF le de un espacio en cualquier división y los afilie

Toros Neza
Toros Neza

México

Múltiples ventas, descensos inesperados, mudanzas que no tuvieron el éxito que se esperaba y desapariciones repentinas consiguieron que uno de los municipios más grandes en el país, Nezahualcóyotl, se quedara en más de una ocasión sin futbol.

Neza, territorio habido de alegrías constantes, vivió en la década de los 90, el esplendor de un equipo al que todavía se le extraña, y no solo por lo mostrado en la cancha, también por la identificación que consiguieron los futbolistas del cuadro burel, con una afición que se les entregó en los siete años que permanecieron en el máximo circuito. Un conjunto lleno de color, eso era Toros Neza. Un equipo que en sus mejores etapas fue dirigido por Carlos Reinoso, Alberto Guerra y el inolvidable Enrique Meza por el banquillo de los astados.

El club permeó en el gusto de la gente debido a lo aguerrido de su desempeño y a lo humilde de su plantilla, pues no solo se brindaban al máximo cada 15 días, también daban esperanza a los oriundos y residentes de esta zona del Estado de México. Si bien el su futbol no conocía la elegancia, en su mejor temporada, el Torneo Verano 1997, con Meza al mando, llegaron a la Final del balompié azteca. Sin embargo, fueron goleados por Chivas con global de 7-2. Para el Verano 2000, el conjunto de Neza, mermado por ausencias de hombres fundamentales en su historia pintoresca como Antonio Mohamed, Miguel Herrera y Rodrigo Pony Ruiz, descendieron del máximo circuito. Los Toros permanecieron en la categoría de plata algunos certámenes. Incluso, llegó a la final de 2001, jugándose el boleto para regresar a la Primera División contra La Piedad.

El destino fue trágico para el equipo, y perdió su pase de regreso; al año siguiente la franquicia desapareció para convertirse en los Gavilanes de Nuevo Laredo. Desde su traslado a territorio fronterizo y cambio de nombre, diversas escuadras del Ascenso MX, sobre todo filiales tanto de Atlante como de Morelia, pisaron la grama del Neza 86. Buscando la fidelidad del público y agrado de una afición que añoraba a una escuadra que marcó época; cualquier cuadro que ha fungido como local en Neza optó por utilizar como bandera nostálgica de los años de gloria del equipo.

UN NUEVO COMIENZO

Apenas a media semana, se anunció el retorno de un equipo del que sus fanáticos pedían a gritos su regreso. Con una directiva encabezada por Fernando Almazán y Héctor Luis Ocampo, como presidente y vicepresidente, respectivamente, Toros Neza busca hacer acto de presencia, aunque para ello depende del veredicto final de la Federación Mexicana de Futbol. Sabedores de que militar en el máximo circuito representaría jugar en el Ascenso o hasta en la Segunda División nacional, ya que el Neza 86 no cuenta con las condiciones propicias para el rigor de la Liga MX, los directivos son conscientes y pretenden empezar de cero. "El estadio está muy deteriorado, y nosotros pretendemos jugar ahí, porque históricamente es la casa de los Toros, pero en caso de que fuera un conflicto, buscaríamos una cancha alterna en la que pudiéramos jugar sin mayor problema. Este equipo tiene abolengo, es de la gente".

Con la situación de Querétaro por resolverse en el escritorio de la FMF, Ocampo no pierde esperanza de que pueda abrirse la posibilidad de volver a la Primera División: "Nosotros no perdemos la esperanza. Ahí están todo lo que se necesita para afiliarnos para que este equipo regrese. Esta plaza es muy importante".