Daños a estadios, impunes en la Liga MX

Los estadios del futbol mexicano se han visto dañados por actos de violencia de barras y la Federación Mexicana no ha tomado cartas en el asunto 

Los aficionados de Monterrey quemaron butacas del Estadio Cuauhtémoc
Los aficionados de Monterrey quemaron butacas del Estadio Cuauhtémoc (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

Después de que la barra del equipo de Monterrey hizo desmanes con el inmobiliario del estadio Cuauhtémoc, donde dañaron alrededor de 500 butacas, es inevitable recordar lo sucedido en temporadas previas con capítulos similares a lo sucedido en Puebla.

En el juego de ida de los cuartos de final del Apertura 2006, entre Pachuca y Pumas, la violencia se desbordó en el Estadio Hidalgo; los hinchas de los visitantes comenzaron a arrojar a la cancha pedazos de butacas a la portería que en ese momento defendía Miguel Calero al término del partido. En la gresca dejaron deterioros en los sanitarios y lesiones a elementos de seguridad. Los 28 detenidos fueron puestos en libertad horas después tras pagar una fianza.

La casa de Pachuca no fue sancionada por la Federación Mexicana de Futbol, ya que lo ocurrido había sido por parte de los seguidores del conjunto universitario.

Por su parte, las autoridades estimaron que el monto de los daños causados superaba los 200 mil pesos. Al final, el club hidalguense terminó por pagar los daños, sin que la Femexfut interviniera más allá en lo que sucedió en el momento.

Otro caso parecido se dio con presuntos miembros de la 'Rebel', pero en el Luis Pirata Fuente, en Veracruz. Después del término del encuentro con victoria para los Tiburones Rojos de Veracruz 2-1 sobre Pumas, los supuestos aficionados rompieron los asientos del estadio.

Al igual que en el caso anterior, la Federación anunció que no se multaría Veracruz, esto por las pruebas que tenían y mostraban a los culpables de lo ocurrido. Al igual que sucedió con los daños en el estadio Hidalgo en 2006, el costo por los daños fue absorbido por el club local.

Después de casi dos meses y medio de lo vivido en Pachuca, la directiva de Pumas aseguró que investigaba a fondo lo ocurrido, ya que estas acciones estaban manchando al equipo. Jamás hubo noticias al respecto.