Copa Danone, la fiesta de los niños

Con la vitalidad y euforia típica de los infantes, ayer realizó la ceremonia de apertura de la Copa Danone; el equipo mexicano abre mañana ante Bélgica


Los jugadores del cuadro mexicano, listos para su primer compromiso
Los jugadores del cuadro mexicano, listos para su primer compromiso (Eduardo Espinosa e Higinio Robles)

SAO PAULO, Brasil

Alejados de cualquier rivalidad deportiva, infantes de 32 países se congregaron en Sao Paulo, Brasil, para disputar la edición 14 de la Copa de las Naciones Danone de futbol.

Con una sencilla ceremonia que tuvo como ingrediente principal la vitalidad y euforia de todos los pequeños, dio comienzo este torneo infantil que ya acumula 14 años de historia y que tuvo su génesis en París, Francia. Y ahora, por primera vez, se disputa en el continente americano, teniendo a Brasil como sede.

Fue un acto breve, con la Capoeira como número estelar, así como las palabras de los organizadores y la presencia de los 32 capitanes para escribir el nombre de su país en el registro del campeonato.

Todo esto es la antesala del verdadero espíritu de esta Copa: la convivencia. Sí, porque una vez que concluyó el acto protocolario los niños rompieron las barreras que marcaban a cada selección y se entregaron a la curiosidad de conocer a los de al lado.

Ahí estaban los chiquillos mexicanos, tratando de comunicarse con los italianos y portugueses, y no hacía falta mucho esfuerzo para que se tomaran varias fotos y empezaran a compartir risas al por mayor. A esta edad, parece que el lenguaje no es un obstáculo.

De repente cada país intentó ser el más escandaloso o notorio. Los ingleses empezaron con sus porras a todo pulmón, los argentinos con cánticos muy de su futbol, y los sudafricanos también cantaban, pero más de manera tribal. Los ecos de uno u otro idioma se entrelazaron una y otra vez.

Las banderas empezaron a ondear sin necesidad de astas. Los niños más altos empezaron a cargar a los más bajitos para que ellos agitaran con toda emoción su insignia nacional. Todo era gritos e euforia, un mosaico multicultural en la que 32 países se mezclaron por varios minutos.

Así fue el encuentro de estos pequeños, no mayores a 12 años, en la tierra del futbol. La esta de los 32 equipos participantes comenzó entre porras, gritos, cantos y risas.

No se intimidan

Leonel Hernández tiene 12 años y desde hace cuatro está en las fuerzas básicas del Atlas. A él, por ser el capitán del conjunto rojinegro de esta categoría, le tocó pasar a escribir el nombre de México en la hoja de registro de la Copa Danone en la inauguración de este año.

Es tímido ante el micrófono, pero intenta decir sus palabras con la mayor seguridad posible. De entrada dice, con toda la sinceridad de la edad, que “hay jugadores de otros países que se ven muy altos y fuertes”, pero de inmediato agrega: “no, nos intimidan, nosotros podemos ganarles en una cancha de futbol”.

El capitán atlista será por estos días el capitán de la representación mexicana, honor que no le es indiferente. “Es muy emocionante y espero, con mis compañeros, hacer un buen papel”, dice escuetamente Leonel.

Este viernes, el conjunto mexicano enfrentará a sus tres rivales en este mini Mundial infantil, y su objetivo es llegar a la Final que se disputará el próximo domingo en la Arena del Corinthians.