Chivas termina con la sequía en C.U.

Chivas derrotó a Pumas con un gol de tiro libre al minuto 87, de Fernando Arce, y acabó con nueve años y ocho meses de no ganar en CU; las dos escuadras culminaron el partido con 10 hombres 

Fernando Arce, mediocampista del Guadalajara
Fernando Arce, mediocampista del Guadalajara (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

Cuando se daba por hecho que habría un nuevo empate en el Pumas-Chivas, una falta en los linderos del área auriazul abrió oportunidad para los tapatíos, que de los botines de Fernando Arce marcaron el único gol del juego, al minuto 87. El encuentro presentó un futbol dinámico, que en el primer tiempo benefició a los locales, otorgándoles las opciones más claras; los dirigidos por Carlos Bustos renovaron ánimos y mejoraron en la parte complementaria, siendo ofensivos desde el inicio. La visita buscó la victoria con más insistencia y acabó con una racha de casi 10 años sin ganar en Ciudad Universitaria. 

Pumas comenzó fuerte el juego de la segunda jornada en el Apertura 2014. Los universitarios mostraron músculo en su primer duelo como locales y antes del minuto 10, las triangulaciones de Pumas hacían daño, pesaban y generaban peligro al marco de Chivas; la tripleta de Daniel Ludueña, Ismael Sosa y Matías Britos esbozó agradables lapsos de futbol dinámico y de entendimiento en el terreno de juego, desde sus primeras oportunidades.  La respuesta del Rebaño no se hizo esperar. Aldo de Nigris materializó la opción más clara de los rojinegros estampando el balón en el travesaño. El encuentro se pronunciaba como un juego abierto. 

El juego se enfrascó en un vaivén de faltas, de señalamientos de César Arturo Ramos, el árbitro central, que detuvo el ritmo del cotejo más de una vez. Sin embargo, las opciones de Pumas eran bien aprovechadas por la banda izquierda para generar volumen; los embates azul y oro comenzaban desde la zaga, y culminaban con trazos rápidos de Sosa o Ludueña que cambiaban de sector y con pasadas de Luis Fuentes, quien subía hasta la línea del fondo.  El esfuerzo no encontró en el primer tiempo un remate certero de Matías Britos.

La visita trató de contrarrestar la ofensiva enemiga a contragolpes y con jugadas a balón detenido, pero la forma de juego de los universitarios no solo era vertical, también eléctrica. Apenas si el esférico se pegaba a cualquiera de los extremos del campo y la sensación de peligro inundaba el Olímpico Universitario; la insistencia del Rebaño propició que la defensa auriazul padeciera un par de desconcentraciones. Marco Palacios titubeó al recular un par de pelotas que no representaban mayor conflicto. Nada que lamentar.

El primer tiempo murió en el Pedregal como empezó el partido: con los de la UNAM volcado e intentando, pero sin concretar sus oportunidades, con problemas para definir en el último toque. Chivas terminó los primeros 45 minutos esperando, aguardando su oportunidad, replegando al defender y profundos al adelantar sus líneas. Al descanso se fueron dos equipos agobiados por el calor y con el cero parcial en el marcador. 

El comienzo de la parte complementaria indicó que las condiciones serían diferentes en el terreno de juego. Chivas sofocó al rival y logró que Pumas retrocediera desde los primeros instantes. La propuesta de Carlos Bustos consistía en atacar al local, no otorgarle espacios para la creación y la velocidad y quitarles el balón. Al 50’, las llegadas del Rebaño marcaron pauta: Omar Bravo disparó cruzado dentro del área de Alejandro Palacios, al que venció y Luis Fuentes tuvo que emplearse a fondo para evitar que la meta estudiantil se viera rebasada. Los de Guadalajara daban aviso de que no se conformaban con un empate más en esta serie de encuentros.

Con la catarsis de no encontrar el enlace de su mediocampo, José Luis Trejo le dio ingreso a Leandro Augusto, viejo conocedor de este tipo de compromisos. La incorporación del veterano naturalizado estabilizó las cosas en la cancha. El ‘7’ representó un golpe anímico para Pumas, pues lo mismo subía, que se replegaba hasta parecer uno más en el aparato defensivo; Augusto Oldoni tuvo voz de mando y jaló de sus compañeros cuando fue necesario. La llegada del naturalizado brindó equilibrio. 

Trejo volvió a modificar a su once inicial. El estratega le dio acceso a Daniel Ramírez, quien entró por Ismael Sosa, tratando de refrescar su ofensiva, pues el 4-3-3 se mantuvo hasta el final del cotejo. Con el juego en una etapa madura,  Carlos Bustos también movió sus piezas: entró Carlos Fierro y mantuvieron la dinámica al frente; el balón no tuvo descanso, la ida y vuelta el único son en el que se movía la circunferencia en la cancha. 

Pumas extrañó las triangulaciones de Ludueña y compañía, pues apenas si pudo completar un par de jugadas en el área enemiga. En la recta final de la parte complementaria, el juego comenzó a descomponerse, de nueva cuenta, en faltas que detenían el proceso del encuentro. Chivas sufrió la expulsión de Ángel Reyna por reiteradas protestas (al 76’) y Universidad no supo aprovechar su superioridad numérica en casa. Los cortes del encuentro se mantuvieron y una falta en los linderos del área puma abrieron una última posibilidad para la visita. Fernando Arce convirtió el gol con un tiro libre que dio bote antes de que Alejandro Palacios llegara a tocarla.

Trejo metió a Dante López a falta de dos minutos reglamentarios, quizás tarde para aprovechar la ventaja de un jugador más en el campo. En el agregado, y con la desesperación propia de la derrota que se vislumbra, David Cabrera salió expulsado en el tiempo agregado. A Pumas se le fue un resultado positivo al extinguirse el positivo primer tiempo que dieron. Ya piensan en Toluca.