César Villaluz, lo que pudo ser

A nueve años de la conquista del Mundial Sub-17 en Perú, el ahora jugador de Jaguares de Chiapas hace un recuento de su camino; admite haberse desviado de la senda del triunfo

Ciudad de México

El dos de octubre no se olvida para el futbol mexicano. Esta misma fecha, pero hace nueve años, significó uno de los pasajes más gloriosos del balompié nacional, pues por primera vez en la historia del país, se consiguió un título a nivel mundial, aunque en la categoría Sub-17. Aquella tarde, en la cancha del Estadio Nacional de Lima, en Perú, un puñado de jóvenes derrotó a Brasil (3-1), para poner en alto la bandera tricolor.

"Jamás voy a olvidar ese día. El título Sub-17 me cambió la vida, es el mayor logro que he podido obtener como futbolista; fue un torneo que disfruté muchísimo, que le guardo una estima sumamente especial", comenta César Villaluz en un hotel de la Ciudad de México el pasado fin de semana; el volante que ahora pelea por un sitio en Jaguares de Chiapas fue uno de los bastiones de la camada que encabezó Jesús Ramírez como entrenador en el 2005.

De esa generación tan prometedora, pocos han sido los jugadores que lograron despuntar después y así consolidarse. Carlos Vela, Giovani Dos Santos y Héctor Moreno hoy triunfan en Europa, pero hay quienes siguen buscando un lugar en el futbol, en el deporte que esa tarde octubre les abrió las puertas de la inmortalidad en la memoria colectiva, y les prometió que sus características eran suficientes para brillar a nivel global.

"Hubo jugadores que tenían muchas condiciones de esa generación, y que no tuvieron oportunidad de sobresalir, hubo a quienes les cortaron la piernas y los borraron, que nunca debutaron. Esa generación no tuvo continuidad, pese a que fue una generación muy importante en el futbol mexicano", advierte Villaluz, surgido de Cruz Azul, donde debutó en el 2006.

César Villaluz es la prueba fehaciente de que la inconsistencia derrumba esperanzas y sueños. El volante ofensivo fungió como promesa del futbol mexicano por varios años, desde sus inicios con La Máquina, pero se apagó pronto, y el pasar del tiempo y la inestabilidad en su trayectoria derrumbó toda posibilidad de que se hiciera de un lugar en la máxima categoría nacional, aunque en su momento fue considerado para vestir la indumentaria del representativo mexicano a nivel mayor.

"A mí me faltó consolidarme, pese a que en Cruz Azul tuve muy buenos momentos, no logré afianzarme y eso me terminó por pasar factura al salir del equipo. Luego vinieron muchos altibajos en mi carrera; creo que en algún punto no supe dónde estaba o qué necesitaba para volver a ser el de antes. Hoy, trabajo para que esos momentos en los que me fue bien regresen", comenta con nostalgia un joven de 26 años, que sigue aguardando por tiempos mejores en su vida.

UN NUEVO COMIENZO
El 21 de septiembre de 2013, ante el América, en la cancha del Estadio Azteca, vistiendo los colores de Jaguares, Villaluz jugó su más reciente partido en Primera División. Situaciones extra-cancha mantuvieron alejado al desequilibrante futbolista a principios de este año, debido a que no solucionaba su contrato con Chiapas, pero a partir del Apertura 2014, para César todo es diferente, sabe que no puede vivir de renta de antaño y dice que sueña y se ilusiona con ser lo que antes sí fue, y aún anhela con volver a la selección.

"Jaguares es una nueva oportunidad en mi carrera, quiero ganarme un lugar y estar en el lugar que algún día tuve. Sergio Bueno es una persona que se ha acercado mucho a mí, que me dice que tengo que volver a estar ahí, que tengo que recuperar el tiempo perdido. Ahora me mantengo entrenando con la Sub-20, y tuve actividad en la Copa, pero no mucho. Lo que ahora quiero es tener toda la actividad que me fuera posible. Me gustaría ganarme un lugar, ser un jugador importante, y sueño con estar en la selección de nueva cuenta".