“Para bien o para mal, los equipos ahora son marcas”: Alberto Guerra

Se desempeñó como jugador del Guadalajara, Monterrey y Atlético Potosino. En su faceta de director técnico tuvo a su cargo al mismo Potosino, a las Chivas, la U de G y a la Universidad Autónoma de Nuevo León. Dirigió también a la Selección Mexicana en tres ocasiones.

Recientemente publicó su primer libro, Alberto Guerra y sus estrategias de coaching.
Recientemente publicó su primer libro, Alberto Guerra y sus estrategias de coaching. (Especial)

Ciudad de México

Alberto Guerra está ligado al futbol. Debutó como delantero en 1964 y como entrenador en 1979. Siendo director técnico del Guadalajara cosechó un campeonato y dos subcampeonatos. Con Leones Negros de la U de G ganó un Torneo de Copa. Si en algún momento dudó sobre su decisión de cambiar los estudios por el balompié, hoy no queda atisbo de esa duda.

 

¿Se dirige la vida como se dirige a un equipo?

No, la vida tiene muchas aristas y uno busca siempre cumplir con sus propósitos. En cambio, la finalidad del futbol es ganar.

 

¿Extraña algo del futbol de su época?

No, lo pasado, pasado. Las vivencias sirven para nutrir la memoria o recordar. A veces, solo a veces, ayudan a corregir.

 

¿Es nostálgico?

No, en mis memorias hay un mosaico de cosas sueltas. Cuando descubrí que podía narrar algo autobiográfico o contar alguna anécdota me puse a escribir.

 

Albert Camus escribió un texto llamado: “Lo que le debo al futbol”. ¿Usted qué le debe?

El ser humano puede tener similitudes o coincidencias pero cada uno es original. Yo al futbol le agradezco que me ayudó a cultivarme más. Me dio oportunidad de conocer gente de diferente estrato social. Es un deporte muy consentidor, abre muchas puertas para conocer a empresarios, políticos, escritores o periodistas.

 

¿Alguien que conociera y le cambiara la vida?

Mis principales referentes son mis padres. Conocí entrenadores ejemplares. En el Guadalajara, el ingeniero De la Torre fue un guía como entrenador. Los futbolistas del “Campeonísimo” se complementaron de manera que alcanzaron a transmitir un nivel de identidad con un sector humilde, como nunca se ha visto en México.

 

¿Dónde está el encanto del futbol?

Es un juego de conjunto que de alguna manera representa a la sociedad. En mayor o menor medida todos somos egoístas e individualistas por naturaleza. Pero cuando tenemos que asumir un objetivo en equipo somos capaces de reducir nuestro ego con tal de colaborar por el bien común. Creo que esto es algo que conecta con el público y lo hace formar parte de algo más amplio.

 

¿Cree en el uso político del futbol?

Sí, claro. A cuantos políticos no les gusta el futbol y se toman la foto con el equipo que ganó.

 

¿A cuántos conoció así?

Si le digo nombres me quemo. La verdad es que todo mundo sabe de futbol. A veces estoy en reuniones donde se habla de tal manera que cada vez se menos de este negocio.

 

¿Hay mucha mercadotecnia el futbol?

Hoy los equipos dependen de los patrocinadores y de saber administrar las marcas. Los equipos de futbol se han convertido en marcas. No sé si para bien o para mal, son otros tiempos. Antes los jugadores tampoco vivían entrenamientos tan pesados y tenían que hacer otras cosas para sobrellevar la vida.

 

¿Pesa demasiado la televisión en el futbol?

La televisión ahorita tiene un dominio grande e influye en los horarios. Los maneja en función del raiting. No puedo calificar si está bien o mal. Puedo opinar sobre si todo eso corresponde al nivel del espectáculo. Acabamos de ver la final de la Champions, la vieron 350 millones de espectadores. No me alcanza la imaginación para concebir el negocio; sin embargo, creo que el partido no correspondió a la expectativa generada.

 

¿Ancelotti, Guardiola, Mourinho?

Los entrenadores tienen sus influencias y estilo; les gusta transmitir su personalidad a los equipos. Explicar este tipo de cosas es difícil. Los futbolistas pueden entender el mensaje de un técnico y tener las características para interpretarlo, pero si los jugadores tienen otros perfiles, entonces el técnico se tiene que adecuar a ellos. Un buen entrenador saca provecho de la plantilla que posee. Los sistemas se adaptan a las características de los jugadores. La verdadera labor de un entrenador no es ganar títulos, sino alargar la carrera de sus futbolistas haciendo el mejor de sus quehaceres, entonces el jugador puede competir con más armas y aspirar por una inercia lógica a ser campeón.

 

¿Y qué jugador le gusta más, Messi o Cristiano Ronaldo?

Me gustan los dos, son igual de eficaces. El problema es que los juzgamos a partir de criterios de humildad, estéticos o atléticos. Pero eso no tiene nada que ver con sus capacidades. Messi es hábil, rápido e inteligente, es un genio a la hora de llevar la pelota cerca del pie; el otro está en el mismo tenor solo que es más frontal y contundente. Son igual de buenos, el análisis depende las preferencias de los medios o los directivos.

 

¿Su favorito para el Mundial?

Soy de los que piensan que en Europa, gana un europeo; y en América, un sudamericano. Creo que Brasil o Argentina pueden llevarse la copa.

 

¿A México cómo le irá?

Creo que bien porque más allá del optimismo y la autoconfianza que puede contagiar Miguel Herrera, ha sabido experimentar. Me explico: si corremos más que Camerún, se le puede ganar. Si Miguel les da esas herramientas, hay posibilidades.

 

¿El Piojo es estratega o motivador?

Tiene de las dos cosas. Es un entrenador abierto a escuchar. Creo que ha elegido bien a sus acompañantes, no para que lo blinden sino para que lo asesoren.

 

¿Llegará el famoso quinto partido?

Creo que sí. Ya es hora de sacudirnos ese lastre, ¿no? Hay futbolistas muy buenos que a lo mejor han estado en malos momentos pero saben que el Mundial es la gran vitrina para revertir la mala racha.

 

 

¿Qué le falta al futbol mexicano?

Es una combinación de todo. Debe haber una sinergia entre cuerpos técnicos, dirigentes, propietarios y futbolistas. Tiene que haber credibilidad en todos los flancos. Ahora no la hay.

 

¿Qué piensa de Jorge Vergara?

No puedo hablar porque no lo conozco. Estuve invitado al consejo un par de meses, fui a tres o cuatro reuniones y creo que me confundí. Soy una persona que necesita trabajar y solo me ofrecieron ser asesor.

 

De acuerdo con los resultados, ¿qué opina?

Él prometió muchas cosas y creo que a través de los años se ha dado cuenta de que es difícil hacer promesas sin conocer. Ahora bien, después de 10 años, Jorge Vergara ya tendría que haber aprendido algo.