El Tri y su crónica de un fracaso anunciado

La derrota que se llevó el día de ayer la selección mexicana de futbol ante su similar de Chile ha sido de las más dolorosas, humillante y abultada en una competición oficial. Un 7-0 que ha dejado de manifiesto que el proceso y el manoseo de jugadores por parte de Juan Carlos Osorio fueron parte fundamental y pilar, para que se diera este rotundo fracaso, con ridículo incluido.

Para la gente que me conoce y que sigue mis textos, saben que no soy de escribir en primera persona. Pero en esta ocasión voy hacer la excepción. Hace dos ediciones hable sobre el "Experimento llamado Copa América", haciendo referencia a las rotaciones de jugadores que Osorio realizaba cada partido, este ejercicio tarde que temprano le iba a cobrar factura, y vaya de qué manera.

Si me lo permiten, citaré algunos párrafos que escribí después de los resultados ante Uruguay (3-1) y Jamaica (2-0): "El resultado y el balance han sido positivos hasta el momento, más no satisfactorio y mucho menos convincente. Las rotaciones de jugadores, los ensayos tácticos, son algunas de las imponderables que han marcado estos dos partidos". Y continúe escribiendo: "Lo que sí ha quedado de manifiesto son los movimientos metódicos, donde se exhibe la falta de trabajo y coordinación entre las líneas", haciendo referencia fundamentalmente en la parte baja. El Tri corrió con suerte en estos dos duelos, supo aprovechar momentos claves en cada cotejo, pero como lo manifesté en su momento, quedó en evidencia la falta de trabajo defensivo, donde Alfredo Talavera (ante Uruguay) y Jesús Corona (ante Jamaica) fueron piezas claves y fundamentales para que no sufriera un revés el cuadro mexicano, tal y como hice referencia en su momento: "Gracias a este manoseo de jugadores y movimientos tácticos, el Tri no ha sido convincente y se han ganado una ola de críticas, sobre todo en defensa, donde es verdad, han recibido un solo gol en ocho partidos, pero la pregunta es ¿en cuántos de ellos han sido figuras los porteros? Así es, en todas". Pero ayer, ante Chile, de cierta manera "falló" Guillermo Ochoa y allí se corrobora mi tesis.

Tras ese humillante 7-0 que quedará anclado en el subconsciente de todo aficionado mexicano por un largo tiempo, se debe analizar el cómo y la forma en que se dio ese resultado. Estas mismas palabras las escribí hace unos días: "nos debe importar el cómo se den estos resultados ganes o pierdas. Hasta el momento se ha ganado, los triunfos de alguna manera maquillan los errores y las carencias que pasan desapercibidas gracias al somnífero del triunfo". Ahora que la derrota llegó, empezaremos a darnos cuenta de los errores y se va a escudriñar para detectar desde dónde comenzó la debacle. Que a final de cuentas no hace falta ser un experto en futbol para saber y entender que todo comenzó por las famosas rotaciones de jugadores.

En esta ocasión ante el cuadro chileno, Juan Carlos Osorio se quedó sin capacidad de reacción. Se esperaba que el tricolor respondiera, despertará ante la adversidad, pero la rebeldía nunca apareció, no les hirvió la sangre, cuando menos por honor, por respeto a la camiseta, por amor a sus colores. Es verdad, la culpa recae totalmente sobre Osorio por sus negligencias sistemáticas. Sin embargo, los jugadores tienen parte de responsabilidad por el fracaso llamado Copa América; la apatía, pánico, pusilanimidad, con la que los jugadores se plantaron sobre el terreno de juego, es el coraje, la rabia e impotencia que desde las gradas, desde sus hogares, manifestaba la afición.

Esta ha sido una de las derrotas, si es que no la mas, dolorosa que me ha tocado vivir. Una humillación a nivel mundial, nos exhibieron de una manera vergonzosa. Pero seamos honestos, ni México es tan malo, ni es tan bueno como no lo pintan, lo que sucedió anoche podemos etiquetarlo como un accidente del futbol, pero que hay procedimientos que se deben replantear, eso queda claro. ¿Despedir a Osorio como técnico nacional? No creo que sea la mejor decisión, claro que no gusta para nada esta derrota, este fracaso, el cómo se dio el resultado. Pero hay cosas buenas que se pueden rescatar, y cortar el proceso seria empezar de nuevo, de cero. Se puede dar una segunda oportunidad, simplemente que entienda el "profe" Osorio de los errores, y créanme, que si canaliza perfectamente lo que se hizo mal, podremos hablar de un Tri prometedor.