¿Jugar bien o ganar jugando mal?

Esa es la incógnita que asalta y perturba el entorno del técnico nacional Juan Carlos Osorio. Queda en evidencia que al estratega no le importa el “jugar bien”, sino ganar a como dé lugar, las formas pasan a segundo término. ¿Jugar bien? Es complicado hacerlo cuando se te piden los resultados positivos sin importar las formas.

Por principio de cuentas vamos poniendo las cartas sobre la mesa y el por qué, mientras Juan Carlos Osorio siga dando los resultados no lo van a mover, pese a la presión y el escarnio que ejerce el medio futbolístico. Osorio está dando buenos dividendos al frente del Tri, y eso tiene más que contentos a los dueños del balón, de las televisoras, ya que no quieren estar con el rosario en la mano y quedar eliminados de un mundial, como estuvo a punto de suceder para el Mundial de Brasil 2014, donde se estuvo a minutos de quedar eliminados y por ende, las consecuencias serían catastróficas para los altos mandos del futbol mexicano. Por tal motivo, mientras los resultados se estén dando olvídense que vayan a mover a Juan Carlos Osorio.

El Tri no está jugando bien, no convence, pero se están dando los resultados, ¡oh paradoja! Gustar y ganar, dos palabras que no pueden comulgar en el diccionario de Osorio, son antónimas. Al técnico colombiano no le importa si juega bien, espectacular o bonito, lo que le importa es mantener su trabajo, y la manera de mantenerlo es ganando a como dé lugar, punto.

A final de cuentas, los resultados están respaldando a Juan Carlos Osorio; 16 victorias, 3 empates y una dolorosa derrota (ante Chile por marcador de 7-0), 32 goles a favor y solo 12 en contra. Además, abatió varios records negativos, sombras que perseguían al Tri durante varios años, décadas, en las Eliminatorias. Bajo el mando de Osorio, el Tri ganó en Trinidad & Tobago, que no lo hacía desde hace 12 años; se ganó en Honduras y Canadá, 22 años sin hacerlo; y por si esto fuera poco, se ganó en Estados Unidos donde no sucedía desde hace 44 años. Sin lugar a dudas los números deslumbran, encantan. Los objetivos se van cumpliendo, bajo esta premisa, todo parece miel sobre hojuelas.

Todo el teatro se le derrumba a Juan Carlos Osorio cuando hablamos del funcionamiento colectivo, no existe, no hay. Aquí es donde surge la paradoja; se gana pero no se juega bien. Con 10 puntos México es líder en el Hexagonal, pero el trabajo y juego en equipo no convence, no funciona. Si Osorio no empieza a enfocarse más allá de los resultados, dudo que llegue a Rusia 2018. El Tri llegará a la Copa Confederaciones ya calificado al Mundial, de eso que no quede duda. El examen para Osorio y sus pupilos será la Confederaciones y Copa Oro, dependiendo de los resultados y las formas, se verá si llega o no a Rusia.

Si el técnico nacional se lo propone, quiere y deja de experimentar ponderando el resultado antes que el funcionamiento, hacer de “el ganar” y “jugar bien” un sinónimo, posiblemente llegue a la justa mundialista, de lo contrario, puede ir haciendo las maletas. A final de cuentas el boleto al Mundial ya se tendría, que es lo verdaderamente importante para los dueños del balón, el negocio estaría hecho. Quién llegue como timonel a Rusia 2018, para ellos, es lo menos relevante.



Twitter: @WillyAsva