Cuando la moda consumió al futbol

El futbol hoy en día es una máquina de hacer dinero, una caja registradora que suena incluso, antes de que comience la temporada. Uno de los negocios que cada año, temporada tras temporada deja millones de dólares, euros o pesos en las arcas de los clubes y de las firmas deportivas, este negocio es la venta de playeras oficiales de los clubes.

Millones de dinero se manejan en este ámbito, una mercado que se ha convertido en una forma de vida, que te da estatus porque traes puesta la playera de última generación, consumir el jersey de tu equipo favorito te da prestancia ante los demás. La camiseta ya no te lo pones únicamente cuando hay partido, sino hasta cuando no los hay.

En antaño, la playera se usaba para sudarla, para ensuciarla, ahora la camiseta es símbolo de moda y elegancia, de marketing para que las empresas de prendas deportivas y clubes hagan sonar sus cajas registradoras cada inicio de temporada.

El estilo dentro del futbol está en constante evolución, innovando día con día para exprimir los bolsillos del consumidor. La moda ya no solamente se remite a las camisetas, sino que está yendo más allá, por ejemplo: en los botines o zapatos de futbol, en los peinados o "looks", inclusive en los tatuajes.

Los botines en los últimos años se han convertido en el Santo Grial de los futbolistas y de las marcas que los patrocinan. Una final de Champions League, una Eurocopa, una Copa América, una Copa del Mundo, son la vitrina prefecta para que las marcas, mediante sus "exhibidores", muestren al mundo sus nuevos productos y por ende crezca esa necesidad por el consumidor de tenerlos, de poseerlos.

Por último, el césped se ha convertido en una pasarela de modas, donde los jugadores exhiben y marcan tendencia tanto dentro como fuera del futbol. Recuerdo cuando en otros tiempos no muy lejano el pararse en un campo de futbol era simplemente para jugar al futbol y punto, sin manías ni vanidades. Eso ha quedado en el pasado, los futbolistas profesionales de nuestros tiempos, me atrevo a decir que sin excepción alguna, se preocupan más por su apariencia física, por el look, por el tatuaje, que por lo más importante, jugar al futbol. Y ojo, no tengo nada en contra de sus excentricidades, simplemente creo, que son banalidades que deberían pasar a segundo o tercer plano, pero muchos lo anteponen al primero, que es jugar al futbol.

La moda ha consumido al futbol, el marketing año con año cobra más importancia. Este deporte ya es cuestión de imagen, del cómo te vistes y el cómo te veas, ya los jugadores no salen al campo como si fueran a jugar futbol, salen para las cámaras de televisión, para los fotógrafos, que es lo equivalente a una pasarela a nivel mundial.