Cuando el futbol dejó de inculcar valores

A lo largo de los años el futbol ha estado en constante evolución, en varios ámbitos ha cambiado para mejorar la calidad del mismo. Podemos enumerar un sinfín de metamorfosis, como por ejemplo: la preparación de los futbolistas, de los directores técnicos, de los mismos estadios, el césped, la infraestructura, la tecnología, inclusive los balones, uniformes y zapatos de futbol. Pero en el principio más preponderante, en el ente primordial nos hemos quedado añejados: el factor humano.

Tristemente nosotros en hacer la parte que nos corresponde estamos muy lejos de estar a la par y altura. El futbol hace mucho por mejorar, pero nosotros hacemos poco y nada por ayudar a mejorar el espectáculo llamado futbol. 

En la actualidad, el futbol no puede jactarse de ser un deporte que inculque valores a nuestra sociedad, a nuestros hijos. Los estadios -o ver los partidos por televisión- han dejado de ser un recinto apropiado para que nuestros retoños estén presentes. Hoy en día se habla más del engaño de tal o cual jugador, de agresiones entre los protagonistas, actos de violencia dentro y fuera de los estadios, provocaciones, insultos, amaños, y un sinnúmero de etcéteras. 

Todos somos parte del padecimiento, tenemos parte de responsabilidad, llámense jugadores, directivos, técnicos, árbitros, autoridades y por supuesto, los mismos aficionados. Háganse estas preguntas:¿Qué le estoy enseñando a mi hijo? ¿Qué le estoy inculcando? ¿Hacia dónde vamos? Estas interrogantes deambularon por mi cabeza durante varios días después de que un pequeño tuvo varias perturbadoras e inquietantes conversaciones con su servidor... En principio de cuentas, y después de ver la barbarie en el Estadio Luis Pirata Fuente me consulta: “¿Por qué se pelean?” Posteriormente salió la imagen de Pablo Aguilar agrediendo a un árbitro, el chiquillo pregunta: “¿Por qué le pega?” A los poco días ve a Miguel Herrera agrediendo a los árbitros e insultando a un aficionado y vuelven las preguntas: “¿Por qué se enoja? ¿Porqué se pelea?” Posteriormente vimos el gol de Mauro Boselli con la mano… “¿¡Hizo trampa!?” El nene vuelve a cuestionar. En el lapsus, no tuve una réplica convincente a esas preguntas. Lo alarmante y preocupante es que mi hijo me dejó sin respuestas.

El punto es que, el factor humano en el mundo del futbol es el reflejo de nuestra carencia de valores cívicos, de deportividad, y sobretodo de Fair Play, que debe ser la axioma bajo la que se rige el balompié, pero que a lo largo de los años se ha convertido en una quimera, si es que en algún momento se perpetro. 

Lamentablemente los recintos se han convertido en guaridas para liberar las frustraciones, el estrés, desde él y hacia el terreno de juego. Entiendo que esto no va a cambiar y seguiremos bajo este mismo tenor, de lo que si estoy plenamente convencido es que el futbol se ha contaminado y es nocivo, porque ha dejado de inculcar valores.


Twitter: @WillyAsva