Chivas y Tigres se despedazan, pero no se hacen daño


La Final de ida nos dejó un grato sabor de boca para quienes disfrutamos de este deporte, dejando de lado las tácticas, estrategias y demás factores meticulosos. Una Final de cuatro goles donde los Felinos tuvieron que venir de atrás para empatar un 2-0 que los dejaba en la lona. Con futbol y agallas, Tigres logró un resultado que les sabe a victoria, para Chivas no es malo el empate a dos goles, pero se quedan con el sabor amargo.

Tigres era el gran favorito no solo para ganar el primer juego de la gran Final del Clausura 2017, sino también para golear a unas Chivas que no llegaban de la mejor manera, ni exhibiendo su mejor futbol. Sin embargo, cuando rueda el balón nada está escrito, todo pueda pasar, y vaya sorpresa se llevaron los Tigres en los primeros 45 minutos.

Matías Almeyda sabía perfectamente que jugarle al ‘tú por tú’ a Tigres en el Volcán sería un suicidio, por lo que su estrategia fue clara, evidente y contundente; replegar, cerrar espacios y no dejar resquicios para que Tigres pudiera penetrar tanto por las bandas como por el centro. El trabajo defensivo por las bandas tanto de ‘Aris’ Hernández como de ‘Chapo’ Sánchez fue encomiable, logrando contener tanto a Sosa como Aquino para que no le llegaran balones a Gignac. Y qué decir de la marca personal que le hizo Michael Pérez a Jesús Dueñas, que lo borró prácticamente de la cancha. El ‘pressing’ de Chivas fue perfecto, pero a su vez desgastante, la gasolina únicamente les duró 45 minutos, porque en el segundo tiempo sedes fondaron.

Chivas se fue al frente sorpresivamente, gracias a dos errores groseros de Nahuel Guzmán que aprovecharon Pulido y Pizarro. Chivas se dedicó más a destruir que a construir futbol, pocas llegadas tuvieron pero efectivas. Tigres tenía la pelota en su poder, pero al no tener penetración por los costados, ni por el centro, se acabaron las ideas, no sabían qué hacer con la pelota. En cambio, Chivas tuvo dos oportunidades y las aprovechó para irse sorpresivamente arriba en el marcador por 0-2. 

Para la segunda parte la reacción de Tigres tenía que venir, Matías Almeyda debía mantener el orden táctico y seguir bajo la misma estrategia. El tiempo era el principal enemigo para los Felinos, que no podían irse de su casa con ese marcador (0-2) porque en Guadalajara sería una auténtica proeza. Con el desgaste que Chivas tuvo durante los primeros 45 minutos, ‘Tuca’ Ferreti se aprovechó de ello y refresco las bandas. Con el ingreso de Damián Álvarez y Jürgen Damm, Tigres tuvo más empuje, fueron más incisivos y el gol del descuento era cuestión de minutos para que llegara. Mientras tanto, Almeyda quiso amarrar el marcador prescindiendo de Orbelín Pineda para dar ingreso a Miguel Ponce para jugar con línea de cinco y cerrar aún más los espacios y el marcador. 

El juego estaba en un momento peligroso para Tigres Ferreti arriesgó y ganó, tenía que buscar el gol del descuento que los metiera de nuevo en el partido aunque en la parte baja quedara desprotegido (tras sacrificar a Advíncula para jugar solo con tres defensas). Almeyda y sus Chivas se estaban saliendo con la suya, pero dos despistes en la recta final del partido les cobro factura. En tan solo3 minutos Tigres empató el juego, André Pierre-Gignac –la figura de la liguilla sin lugar a duda- descontó al 85 tras un estupendo desborde de Damián Álvarez por la banda que sirvió para el francés que no perdonó. Chivas no se reponía del golpe anímico cuando en un despeje de la zaga felina le cae de nueva cuenta a Gignac, saca a Rodolfo Cota de la jugada -ante la mirada atónita de Alanís y Ponce- y define a marco abierto de manera estupenda para empatar el partido. 

Sin duda, Gignac le devolvió la vida a Tigres, el Volcán, que en 85 minutos estuvo prácticamente silenciado, despertó y deliro con el doblete del francés. Una Final de ida que no desentonó, que fue entretenida para el aficionado, pero lleno de errores individuales que dieron pie al espectáculo. 

El domingo la historia comienza de cero, sin nada para nadie, un partido nuevo, donde la moneda está en el aire. Chivas puede llevar una ligera ventaja por jugar ante su gente, en su casa, pero ese empuje y perseverancia por ofender a Tigres puede ser su propio enemigo. Chivas debe hacer un juego como en el de ida, que logró contener en gran parte del juego a una máquina de hacer futbol y goles. Tigres por su parte deben tomar sus precauciones tras lo sucedido en el Volcán. 




Twitter: @WillyAsva