18 días para una final navideña

La Final del futbol mexicano ya está definida, América-Tigres, Tigres-América, Ferreti-La Volpe, Gignac-Peralta. Un duelo de poder a poder, tanto dentro del terreno de juego como en los banquillos.

América llegó a la serie final tras vencer a un Necaxa que vendió cara la derrota, tanto en el estadio Victoria como en el Azteca. Alfonso Sosa sabía perfectamente que competirle al tú por tú a las Águilas era demasiado riesgoso, por lo que su estrategia fue meticulosa, conservadora y sobre todo saber cuándo y cómo atacar a su rival. Pese a ello, y a la actitud valerosa de los jugadores necaxistas, los Rayos se fueron de la Liguilla con la frente en alto, dejando un grato sabor de boca y dejando la vara alta para el próximo torneo. Es plausible lo que este grupo de guerreros hicieron en el torneo que está a punto de culminar, la encomienda era alejarse lo más posible de la zona del descenso, y no solo lograron, sino que también se metieron a la fiesta grande del futbol mexicano, echaron al actual campeón (Pachuca) y se instalaron en las semifinales, donde insisto, vendió cara la derrota. Mi reconocimiento para "Poncho" Sosa que es evidente que ha madurado como técnico, como estratega. Los aficionados del Necaxa deben sentirse orgullosos de su equipo pese a quedar eliminados, el futbol da revanchas, al que trabaja bien, bien le va.

En la otra serie, Tigres dejó fuera a León. Duelo de fieras donde los domesticados por Ricardo Ferreti se llevaron el boleto a la Final del Apertura 2016. En esta ocasión, pese a llevarse un revés en casa, León fue un digno rival en semifinal. Tras un pésimo arranque de torneo y cambios de director técnico, La Fiera tomó su segundo aire y Javier Torrente logró instalarlos en estas instancias, un Apertura que no se le veía ni pies ni cabeza, pero gracias al cambio de domador, las cosas cambiaron y de muy buena manera.

Es decir, León rescató e hizo un buen torneo pese a las inclemencias. Hablando específicamente de la serie, León mereció más en el Volcán, pero gracias a un mal arbitraje, que fue factor en el resultado, quedaron eliminados. Pero esto no les resta méritos, ya que hicieron todo para ganar, pero los factores que están fuera de sus alcances tuvieron qué ver en la eliminación.

De esta manera es como Tigres y América se instalaron en la Final del balompié azteca. Pero, para sorpresa de todos, la serie tendrá un receso de 18 días (contando a partir del domingo pasado); el juego de ida se jugara el 22 de diciembre en el Azteca y la vuelta el tres días después, sí, en Navidad.

La pregunta aquí es ¿a quién afecta más este paro, a Tigres o a las Águilas? Hay que entender que esta pausa se debe a que las Águilas disputaran el Mundial de Clubes, por lo que, gracias a una pésima calendarización y/o logística por parte de la Liga MX, se tiene que hacer esta pausa, que puede afectar a ambos equipos ¿de qué manera? Por principio de cuentas y de manera evidente puede afectar a Tigres, porque pierde ritmo, inercia. Pero hay que ver el lado positivo, Ferreti tendrá su equipo físicamente fuerte, aunque pierda ritmo de juego. En el caso de América, puede llegar desgastado a la Final por varias razones, entre ellas el viaje y un torneo donde se le va a exigir, habrá cansancio. Y obviamente, por estar en una competencia oficial y de máxima exigencia pueden llegar las malditas lesiones, a todo eso está expuesto el Club América, que puede mermar considerablemente al equipo. Pero, su ventaja es que llegará con ritmo futbolístico.

Tanto Tigres como América tendrán sus ventajas y desventajas tras esta pausa de 18 días, por lo que definir quien lleva la mano es complicado, por las imponderables a las que ambos estarán expuestos.