¿Por qué todos contra el árbitro?

Es cierto que el arbitraje mexicano pasa por una crisis en varios sentidos, tanto de calidad como técnicos. Un trabajo complicado, ya que de alguna u otra manera siempre va a quedar mal, regularmente es con el equipo y la afición que pierde y la justificación más simple es echarle la culpa al árbitro, como ya es históricamente una costumbre en el mundo del futbol.

El tema arbitraje es el pan nuestro de cada día, jornada tras jornada, torneo tras torneo, año tras año, y no precisamente por sus buenas actuaciones, sino todo lo contrario. Pero son varios los factores los que están contaminando o ayudando para que el arbitraje no avance, no evolucione, no mejore.

Actualmente la Comisión de Arbitraje ha sufrido cambios tras la mala calidad del mismo, Edgardo Codesal fue cesado de la Dirección del Área Técnica, por no decir que le 'tendieron la cama' sus propios simpatizantes. El argumento del mismo gremio fue, palabras más, palabras menos; amiguismo y preferencias. El problema es que aún no se decide quién será el sustituto del Dr. Codesal, algunas versiones indican que Héctor González Iñarritú (Presidente de la Comisión de Arbitraje) ya tiene en la mira al salvadoreño Rodolfo Sibrián, instructor con experiencia en FIFA, quien vería con buenos ojos tomar las riendas del arbitraje mexicano, pero sería hasta el verano, ya que de momento le es imposible por cuestiones personales.

Más allá de la estructura de la Comisión y quien guie a los silbantes mexicanos, que es obvia la 'fiesta' que se traen, se necesita ir a fondo, erradicar o más bien re direccionar varias cosas que se han estado haciendo mal para que el arbitraje este en una crisis y en el ojo del huracán, y la culpa es de todos, sí, de todos los que somos parte de la industria.

No intento ni mucho menos quiero jugarle al abogado del diablo, pero en los últimos años se le ha cargado la mano al arbitraje, nosotros, los que tenemos el poder de una pluma, una cámara o un micrófono, somos en un porcentaje responsables de que los árbitros estén siempre en la silla de los acusados. Otro porcentaje se los dejamos a los jugadores que siempre buscan engañar al silbante.

No busco justificar al árbitro ni su trabajo, porque es parte del futbol el error humano, equivocarse es parte de la esencia del futbol. Lo que no me parece razonable es que siempre busquemos justificar las derrotas con el escudo y la predisposición arbitral. Desde allí estamos partiendo condicionados para buscar pretextos a nuestras propias carencias, y para ello, los técnicos de la Liga MX son expertos.

Programas, páginas y columnas, se dedican a exhibir y desmenuzar los errores arbitrales para convertirlos en verdugos, ponerlos en el pedestal de la vergüenza, que sean apedreados por el público, satanizados por más mínimo que sea la pifia. Que quede claro que no busco eximir a los árbitros de sus equivocaciones, pero si en verdad quieren 'ayudar' a que mejore el arbitraje mexicano, háganlo por la vía adecuada, directamente a la Comisión, ¿para qué exhibirlos de esa manera? ¿No les basta con el escarnio de la afición?

Consideremos varias situaciones en contra que los árbitros tienen para desempeñar su trabajo, como por ejemplo: segundos para juzgar una acción, cuando en las mismas transmisiones y tras varias repeticiones en muchas ocasiones no se sabe si fue acertada o no la decisión. Y como este, podemos enumerar un sinfín de ejemplos.

Si en verdad queremos ayudar a mejorar la calidad del arbitraje mexicano, tenemos que hacerlo por la vía adecuada y dejarnos de exhibirlos para lucrar con ello, eso es falta de profesionalismo y ética. Claro, siempre habrá acciones que ameriten una reclamación, siempre se van a equivocar, pero es parte de la esencia del futbol, del folclor.

Espero que el arbitraje mejore, porque hay materia prima, es cuestión de trabajarla adecuadamente. Nosotros, desde este lado, aportar, ayudar, más que señalar y satanizar; los futbolistas, con erradicar esa maldita costumbre de querer engañar. Todo esto por el bien del espectáculo y del futbol mexicano.