América y La Volpe, combinación explosiva

El cese de Ignacio Ambriz era inevitable, insostenible al frente de las Águilas del América. Tres derrotas en el Estadio Azteca en el presente torneo y no tener un estilo de juego atractivo y definido, fueron los pecados para que el presidente deportivo, Ricardo Peláez, fuera el portavoz de la decisión que había tomado el dueño del club, Emilio Azcárraga.

En realidad, Ambriz dejó de ser técnico de los Azulcremas desde la Jornada 7, cuando perdió de manera infame, escandalosa y humillante a manos del acérrimo rival en el Clásico Nacional, un 3-0 que puso en la guillotina a Nacho. El cese oficial se dio hasta la Jornada 9, un día después de perder nuevamente en su casa, en esta ocasión ante un León que ronda los últimos lugares de la competencia.

Con esos resultados en casa, en un solo torneo, son 'lujos' que no se pueden, ni deben permitirse en un club como lo es América. Con la vacante disponible, tras cinco días de incertidumbre, 'scouting' y rumorología para ver quién sería el nuevo técnico de las Águilas, se dio a conocer el día jueves que Ricardo Antonio La Volpe era el elegido por parte de la directiva para tomar las riendas del club.

La Volpe es un fastuoso estratega, conocedor del futbol mexicano, con experiencia, estudioso, perfeccionista y con poder de liderazgo, esas son las virtudes del técnico argentino. Si los jugadores logran canalizar lo que Ricardo quiere plasmar y trasmite de la manera correcta sus conocimientos, hará un América explosivo, espectacular. Los ingredientes se tienen, tanto dentro de la cancha como en el banquillo, si todas las partes involucradas logran comulgar y simpatizar, estas Águilas darán de qué hablar.

Todo parece miel sobre hojuelas en Coapa, pero no lo es. Ricardo La Volpe, tiene virtudes pero también defectos. El peor enemigo para Ricardo es él mismo; malos resultados a corto plazo pueden ser el detonante para que el autócrata La Volpe salga a flote y comiencen las rencillas con los medios, con los aficionados y con la misma institución. Un par de malos resultados y la relación directiva-La Volpe pueden ser dinamita pura que en cualquier momento explote Coapa. Si los resultados son favorables, el La Volpe ególatra soltará las cadenas que lo detienen y comenzará a vociferar como oligarca.

Muchas emociones las que tiene que saber manejar Ricardo La Volpe ahora que estará al frente del equipo más ganador de México, deberá mantener una estabilidad emocional acorde a las circunstancias, serenidad, para no verse afectado y se contamine su entorno.

Veo a un Ricardo Antonio La Volpe Guarchoni con sed de revancha, con ganas de trascender en América, de gloria, de volver a ser el técnico exitoso y protagonista como lo fue con Atlante, Atlas, Toluca y Selección Nacional. Los americanistas tienen motivos suficientes para ilusionarse.