Paul Delgadillo, protagonista de la Final

La liguilla del futbol mexicano se reanudó tras el descanso de 18 largos días por la participación efímera de las Águilas del América en el Mundial de Clubes, donde cabe señalar quedó en cuarto mísero lugar. La pausa afecto a ambos equipos, uno por actividad (cansancio) y otro por inactividad y pérdida de ritmo futbolístico.

El juego de ida en el Estadio Azteca nos arrojó unos soporíferos 90 minutos, de no haber sido por una pincelada de André-Piere Gignac, un afortunado tiro de esquina para las Águilas y una paupérrima actuación del cuerpo arbitral comandado por Paul Delgadillo, nos hubiéramos quedado dormidos, porque el futbol y el espectáculo se lo reservaron, eso espero, para la final del vuelta en el Volcán.

Tras la inactividad de Tigres y el cansancio del América, tanto físico como mental, no se esperaba que fuera una final espectacular, sino todo lo contrario, ambos técnicos fueron meticulosos con su táctica. Ni Ricardo La Volpe, ni "tuca" Ferreti, tuvieron las intenciones de arriesgar el marcador, de proponer, salvo en cortos lapsos del juego La Volpe intentó soltar a sus muchachos, pero al no tener éxito en su cometido se decantó por ser cauteloso, sin arriesgar ni exponer la parte baja y no llevarse un revés al Volcán.

La encomienda del "tuca" era evidente; no llevarse una derrota a casa, cualquier otro resultado era favorable. Si de por sí el juego, la Final en fue floja, nada espectacular, para el colmo de los males hubo un factor que influyó directamente en el marcador, en el resultado del partido. Paul Delgadillo se llevó los reflectores y no precisamente por una gran actuación, que digo gran, ya de menos una aceptable intervención, pero no, fue todo lo contrario.

Por principio de cuentas, Paul Delgadillo marca un penalti en favor de las Águilas sobre Oribe Peralta que nuca existió, afortunadamente Oribe falló el penalti, de no ser así habría mucha tela de donde cortar. Después, Delgadillo le perdona la expulsión a Pablo Aguilar por un codazo y manotazo sobre Ismael Sosa. Curiosamente, Pablo Aguilar fue responsable indirecto del gol del empate por parte de las Águilas; tras un cobro de tiro de esquina, Aguilar "peina" el esférico y Bruno Valdez empuja el balón para hacer el gol de empate, es decir, si Delgadillo aplica correctamente el reglamento ese gol del América posiblemente no hubiera llegado. Pero no paró ahí la fiesta que se traía Paul Delgadillo, también a Tigres le perdonó la roja, el "Gutty" Estrada hace una dura falta sobre el tan mencionado Pablo Aguilar, perdonándole la expulsión, dejándolo en amonestación nada más.

Definitivamente el arbitraje se lleva las portadas del partido de ida, poco qué rescatar futbolísticamente. Espero que para este domingo en el Volcán, tanto Ferreti como La Volpe suelten a sus equipos y los dejen jugar, más allá de lo metódico que pueden ser, deben entender que esto se gana con goles, y estos se hacen jugando al futbol.