Maldito Centenario

No ha sido un buen semestre para un equipo que está de "manteles largos", precisamente en el año que celebra su Centenario, el Club América no la está pasando nada bien, y mucho menos sus aficionados. Lo que la mayoría pensaba que iba hacer una celebración digna de un club de la envergadura de América, se ha convertido en el hazmerreír del futbol mexicano.

Piedrita a piedrita, granito tras granito, semana tras semana, el Centenario americanista se está convirtiendo en un fracaso monumental, y al paso que vamos, se consumará. Dos son los únicos títulos que le quedan por disputar para limpiar un poco la paupérrima imagen que está dejando a su paso durante el año de su celebración.

La Liga es el torneo más asequible, uno de los dos torneos que aún tiene por disputar. El otro es el Mundial de Clubes, pero siendo sinceros, en dado caso de que venza al campeón asiático, su siguiente rival sería el Real Madrid, y salvo pase algo extraordinario, algo sobre natural, una verdadera hazaña, hasta ahí llegó el equipo de Coapa. Entonces, al América solo le resta centrar toda su atención en el torneo local, de conseguir el título, cuando menos amortiguaría y maquillaría un semestre maldito, para el olvido.

El costal se está llenado de piedritas, como dicen en mi pueblo. Y, América, tanto a nivel directivo, como jugadores, como técnico y situaciones extra cancha, se han alineando para que se vaya maquilando un fracaso colosal. Es verdad, las malditas lesiones le han jugado una mala pasada a los Azulcremas, factor que ha ayudado en gran medida para la debacle americanista.

Pero ojo, que más allá de las lesiones de jugadores importantes, la directiva se ha encargado de empañar la celebración americanista. Retroalimentando, podemos enumerar las piedritas que van llenando el costal del fracaso en su Centenario; no hubo refuerzos importantes, el uniforme para la presente temporada no estuvo a la altura de las circunstancias, la directiva fue incapaz de conseguir un rival digno para celebrar su Centenario, trajeron un entrenador emergente, sustituyendo a uno que no debió llegar (faltó visión), la polémica del Himno y su plagio, y como cereza del pastel, los dos clásicos ante Chivas perdidos; el de Liga donde fueron humillados en su propia casa, y en el de Copa; que los acaba de eliminar nuevamente en su casa.

Solamente faltan dos piedritas para que se llene el costal y se consume uno de los peores semestres en la historia del Club América. De no cosechar ningún título en su celebración del Centenario, el responsable de gestionar el inevitable fracaso americanista tiene nombre y apellido; su Presiente Deportivo, Ricardo Peláez.

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