“Hooligans” en Europa, respeto en América

En los últimos días se ha hablado mucho de los actos de violencia y psicosis que se vive en Francia, sede de la Eurocopa, el torneo de más prestigio a nivel de selecciones después de la Copa Mundial. El futbol ha pasado a segundo término, las portadas no son para las estrellas que realizan sus pinceladas sobre el lienzo verde o que hacen magia con el balón, sino para los violentos, los que corrompen la fiesta, que alteran el orden y siembran pánico entre los aficionados, estos pseudo aficionados son los llamados "hooligans". Sujetos que simplemente llegaron a Francia a sacar sus frustraciones personales con el futbol como pretexto.

323 detenidos hasta el momento (y contando) ya están fuera de las calles y lejos de un estadio de futbol, los 323 arrestos corresponden a ingleses, rusos, galeses y eslovacos, mientras que 24 sujetos ya han sido expulsadas de Francia.

Las autoridades francesas tenían contempladas las medidas necesarias para contener a los "hooligans", pero los superó la cantidad, se les ha salido de control y en cada oportunidad los hinchas rebeldes buscan hacer sus desmanes, sin importar que de antemano saben que estarían pasando sus últimos minutos en tierras francesas.

Es verdad, el futbol y la calidad de sus jugadores es notable, un torneo que llama la atención desde cualquier parte del mundo, pero lamentablemente esta Eurocopa ha estado manchada de sangre, de lágrimas y terror. Los verdaderos protagonistas en la justa continental no han sido los jugadores, los técnicos, ni los aficionados que dan vida y color a un estadio de futbol, sino los ultras, los rebeldes, los fanáticos, los energúmenos, los "hooligans" disfrazados de aficionados. Es triste ver las imágenes de niños, mujeres, familias, correr entre las calles, en las inmediaciones de los recintos por la violencia que se desata antes, durante y después de cada partido.

Duele ver como la Eurocopa se ha teñido de rojo, las imágenes son brutales de las confrontaciones entre los ultras. Y, lo más preocupante es que no hay como frenarlo. Lo curioso del caso es que, por ejemplo en Inglaterra, los "hooligans" han desaparecido, no los ves en los estadios ingleses. Pero como ya es una costumbre, en un Mundial o, en este caso, en la Eurocopa, salen de las cloacas, ya que en el país –que visitan- las leyes son de cierta manera "condescendientes", por lo que se sienten con la libertad de hacer sus desmanes sin preocupación de ser procesados por delitos graves. Esto no lo hacen en su país de origen, porque allí saben que las leyes son más rigurosas.

Mientras en la Eurocopa de Francia las portadas y los reflectores se las llevan los pesudo aficionados que nada más alteran el orden, en la Copa América podemos jactarnos de, cuando menos, tener respeto por los demás. Quizás, en cuanto a la calidad del futbol estamos un escalón abajo del europeo, pero aun guardamos respeto por el rival, por el aficionado que no comparte nuestros colores sin necesidad de agredirlo, aun sabemos y entendemos que el futbol es una fiesta, es para disfrutar y gozar con la familia. Sí, nuestras ligas no serán Premier ni top, hay muchas cosas que corregir, pero en cuando se trata de una Copa América sabemos comportarnos.

La FIFA en vez de estarse preocupando y amenazando con castigar a las federaciones por el ¡Ehhhhh... puto!, el cual para nada es homofóbico y solamente los mexicanos y latinos entendemos su verdadero sentido, debería preocuparse y ocuparse por lo que pasa en los estadios de Francia y tomar acciones correctivas para que no vuelvan a suceder.




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