El Minuto 90

¡Atención con los piscineros!

Esta columna se la dedico a la Comisión de Arbitraje, a mi amigo Héctor González Iñárritu y a los árbitros en general.

Señores jueces, ya no pueden seguir permitiendo que los engañen. Los jugadores están siendo protegidos por ustedes y han dañando la integridad del futbol.

Javier Aquino, de Tigres, engañó en dos ocasiones al árbitro Luis Enrique Santander al aventarse dos clavadazos que resultaron en gol en contra del América. Funes Mori, del Monterrey, engaña a los árbitros cada que puede, afloja el cuerpo y se la compran.

En la Final pasada, Oribe Peralta se inventó un penal inexistente, aventándose a la piscina de forma brutal. En México, si te dejas caer, es falta. Si caes al suelo, es falta. Todo aquel jugador que vaya al piso, es falta.

Todos los árbitros hacen lo mismo. Pitan igual, se comen todo lo que vaya al piso. Por esa situación nuestro futbol no avanza, no somos competitivos, no jugamos al choque leal, no vamos a la carga de manera leal, no disputamos con pasión la pelota.

Aquí en México hay que engañar al árbitro. Aquí hay que inventar cosas. Tírate al piso y conseguirás una falta a favor. Para eso son buenísimos los jugadores y muy inocentes los árbitros.

Yo soy de los que opina que hay que dejar jugar. Que jueguen el balón. Hagan la prueba. Dejen de marcar 40 faltas por juego por Dios santo. Permitan la fluidez y no caigan en el permanente engaño de los jugadores.

Ya basta. Hagan algo por el futbol, que eso está en sus manos. Abrazo.

guillermo.gonzalez@milenio.com

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