El Minuto 90

La integridad del jugador

El sábado hubo un choque de cabezas entre Eduardo Zavala de Rayados y Ariel Nahuelpán de Pachuca. Ambos jugadores terminaron con tremendas heridas en sus cabezas.

La de Zavala fue de unos 5 centímetros y la de Nahuelpán fue de 10, aproximadamente. Las imágenes que circularon en Twitter recién acabado el partido fueron escalofriantes.

Es obvio que no hubo mala intención por parte de los dos jugadores. Fue un choque totalmente accidental. Lo que me pareció muy peligroso fue que Pachuca no cuidó en lo más mínimo a Nahuelpán. Primero porque lo levantaron del césped y lo llevaron caminando hasta el córner.

El jugador parecía muy mareado por su manera de caminar hasta el medio campo. Daba pasos lentos y se notaba claramente que no se encontraba bien físicamente. Y lo peor fue que el cuerpo técnico de los Tuzos hizo el intento para que Ariel Nahuelpán ingresara de nueva cuenta al terreno de juego. Algo totalmente insólito.

Afortunadamente a alguien de la banca de Pachuca se le iluminó el cerebro y no lo dejaron regresar a la cancha, sin embargo, el jugador siguió su paso hasta el vestidor cuando evidentemente lo debieron haber llevado en el carrito de las desgracias, tal como lo hicieron con Cándido Ramírez de los Rayados en este mismo partido.

El argentino pudo haber tenido fractura de cráneo o algo peor y el cuerpo médico no lo pudo proteger. Me quedé perplejo ante similar acción por parte de los Tuzos.

En la NFL al más mínimo contacto de choques de cabezas, la misma Liga ordena a los jugadores a salir del campo, les inmovilizan el cuello en la mayoría de los casos y los mandan a radiografías urgentes.

Los estadios de la NFL, todos, cuentan con sala de rayos equis. Ese es un punto que la Liga MX tiene para mejorar. El día que haya una tragedia, ¿es cuando realmente van a actuar?

No vale la pena poner en riesgo la integridad del jugador.

Espero sus correos electrónicos.

 

guillermo.gonzalez@milenio.com

twitter@WillieMty