El Minuto 90

Una marca de mentiritas

Nada tiene que ver la capacidad goleadora de Jared Borgetti con la suerte de meter la pelota por parte de Javier Hernández.

Entre los dos hay niveles y mucha diferencia. El de Culiacán, Sinaloa, marcó 46 tantos en partidos que ofrecían proeza por los rivales y niveles de competencia. Los del Chicharito son en su mayoría en juegos amistosos y contra equipos de baja calidad.

Borgetti enseñó clase, señorío y personalidad con anotaciones fuera de serie como aquella contra Italia en el Mundial de Japón-Corea 2002, convertido en un monumento por la forma tan incómoda de rematar de cabeza, de espaldas al arco, sin ángulo y dejando quieto a Buffon.

O aquellos ante Brasil o Uruguay en la Copa América de 2001 o al propio Sratch du oro en la Confederaciones de 2015, o en las eliminatorias de Concacaf que eran una auténtica guerra y lo hacía frente a Estados Unidos.

Los del Chicharito son en otras circunstancias, sin la complejidad de adversarios, ni mucho menos la alta exigencia a la que fue sometido Borgetti.

Está bien, tiene 46 goles, felicidades, y no dudo que será el máximo artillero de la selección mexicana en un futuro inmediato, pero jamás alcanzará la capacidad de definición de Jared.

Y qué digo de compararlo con el señor Hugo Sánchez, un maestro del gol, que si bien no brilló con el Tri, puede presumir de convertirse en el mejor centro delantero mexicano de todos los tiempos.

Una acrobacia suya frente a la portería es un portento, a pesar de que Chicharito marque 100 goles con la selección.

Javier, te felicito por tus goles, pero no estás al nivel de Jared. Mucho menos de Hugol.

Ellos son palabras mayores.  

guillermo.gonzalez@milenio.com

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