El Minuto 90

¡Qué baile le pusieron a las Chivas!

El América está de regreso en la Liga y el domingo lo demostró con creces.

Cuando parecía que la cabeza del Turco Mohamed estaba en riesgo por malos resultados, el equipo azulcrema sacó el resultado que ante cualquier adversidad representa un bálsamo.

Un 4-0 a las Chivas en su propio Omnilife es una afrenta que no puede quedar impune, o una hazaña que pasará a la historia.

Ese futbol que todos nos gusta volvió a aparecer del lado americanista. Parece que los jugadores recobraron la memoria y lo hicieron en el partido que tenían que hacerlo. Cuatro goles sin respuesta, y sobre todo, una forma de jugar que dio para que América ganara por ese margen e incluso pudo haber sido por uno mayor. Fue el único equipo que para mi gusto mostró un futbol agradable y de buena calidad en la jornada.

Dos goles de Luis Gabriel Rey, quien se ha convertido en un pilar del América y cuando llegó pocos elogios le dimos a su contratación, otro de Raúl Jiménez y el cuarto del Quick Mendoza sellaron una afrenta histórica, ya que las Águilas nunca habían vencido como visitantes al Rebaño con tan amplio margen.

Ahora en Guadalajara ya se manejan nombres para reemplazar al Güero Real, cuando ese no es el problema. Vergara se va a tropezar con la misma piedra que las últimas “n” veces. Ese punto creo que es la gran diferencia en las dos instituciones. Mientras América le apostó a un proyecto y creyó en sus directivos y su entrenador dándole la continuidad debida llegaron los resultados.

Obvio ese proyecto se cortó debido a la partida de Miguel Herrera y Ricardo Peláez a la selección, pero ahora que están iniciando uno nuevo lo han respaldado y comienzan a ver frutos.

En Chivas los proyectos no existen en los últimos años, o bueno, desde que Vergara llegó al equipo. Una mala racha significa el cese del entrenador en turno y la llegada de uno nuevo y así sucesivamente. Un detalle positivo fue que no hubo mayores incidentes de violencia en las tribunas, algo que se tenía de acuerdo a lo acontecido una semana antes en el clásico tapatío.

Un clásico cura las heridas o abre unas muy profundas.

Parece que América está sanando.

guillermo.gonzalez@milenio.com

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