El Minuto 90

Zinedine Zidane

Como recuerdos del crack francés tengo su exquisito futbol: un artista en el terreno de juego que deleitaba con sus regates en espacio reducido, su impecable disparo de media y su visión panorámica para trazar majestuosos pases que ponían de cara al arco a los delanteros.

Dentro de su brillante palmarés resaltan el haber sido campeón del mundo en Francia 1998, de la Eurocopa en 2000 y la Champions League con el Real Madrid (con ese monumento de gol suyo, de volea, frente al Leverkusen).

No se me olvida cuando ese dios del futbol se convirtió en un demonio en el Mundial de Alemania 2006, en la final contra Italia, cuando fue expulsado por ese desagradable cabezazo a Marco Materazzi. Francia resintió la abrupta salida de su astro y perdió el duelo en penales.

Hoy es el nuevo técnico del Real Madrid, en sustitución de Rafa Benítez. Es la gran apuesta de Florentino Pérez, un presidente que quiere salvar el prestigio de los blancos con su antiguo galáctico. Zizou no es Josep Guardiola ni Luis Enrique, dos ex jugadores del Barcelona convertidos en entrenadores exitosos con el cuadro blaugrana. En un año, Guardiola conquistó seis campeonatos. En el 2015, Luis Enrique logró cinco.

Zidane no cuenta con el trabajo y formación de los estrategas culés, que por eso son triunfadores, por su escuela, por sus bases, y disciplina. El francés llega al conjunto merengue como tabla de salvación, con el único honor de llevar al segundo puesto al Castilla, equipo de la Segunda División de España y filial madridista.

El añejo galáctico tiene que lidiar con otros astros como Cristiano Ronaldo y un vestidor cubierto de vanidad, más ocupados en el marketing o en el escándalo, que en conducir la historia del Real Madrid al lugar que lo encumbró por muchos años: ser el mejor equipo del mundo.

Disfruté de la magia de Zinedine como jugador. Espero no defraudarme en su etapa de estratega. 

 

guillermo.gonzalez@milenio.com

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