El Minuto 90

Perdón, Chivas, perdón…

No conozco a nadie que osara pensar que Chivas iba a estar jugando así, nadie. Es mentira si alguien dice que se le veía cara a Chivas de estar en este nivel. Inclusive Matías Almeyda estaba muy desesperado porque no podía hacer que el equipo jugara al futbol. Lucían opacos, grises, faltos de ideas, lentos y nula creatividad.

Mi compañero de Milenio Guadalajara, Jesús Hernández dice que esta fue la clave: “Nueve fechas tardó Matías Almeyda en encontrar su once, en definir su equipo y encontrar que todas las piezas del engranaje caminaran. Para el partido ante Gallos Blancos, Almeyda dejó en la banca a Omar Bravo y llegó el primer triunfo. También ante Rayados y Pumas, Bravo no estuvo en el campo y llegaron tres victorias que han metido al equipo en zona de clasificación, a un punto del octavo lugar de la general. Sin Bravo el equipo ganó en dinámica, verticalidad y dejaron de usar el arma de los centros al área como pasaba en los últimos enfrentamientos. Casualmente en los últimos dos partidos sin el mochiteco el cuadro de Verde Valle marcó siete goles, arrasando a las defensas de Rayados y Pumas.

“Otro de los sacrificados es Dedos López. En Monterrey salió de cambio para que entrara La Chofis López y después de la actuación del zurdo de Torreón, El Dedos ha perdido el puesto ya que ante Pumas el que jugó como lateral por derecha fue Jesús Sánchez, quien está levantando la mano para recuperar la pradera derecha que fuera suya durante muchos años.

“Así pues, el repunte de las Chivas se basa en que Orbelín no para de correr y de tirar fuera del área, en que el Gullit siempre está desmarcado y jugando al nivel de León, a que Brizuela está encontrando el arco rival y a que desde la banca sale la alegría de Chofis López y regala estampas futboleras y deja mal parados a consagrados del futbol mexicano como Hiram Mier de Rayados y a Verón de Pumas. Parece que las Chivas ya están engranadas”.

Perdón, Chivas, perdón…   

 

guillermo.gonzalez@milenio.com

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