El Minuto 90

Barcelona, Arsenal y Tottenham

El martes pasado me invitaron a ver en Londres el Barça vs Arsenal, en el Emirates. Lo primero que me llamó la atención es que el estadio no tiene estacionamiento, la intención es que el público llegue caminando, para tener derroche económico en la zona alrededor del inmueble.

Nos sentamos en el Diamond Club, un palco para 83 personas. Quienes se sientan ahí, solo van con invitación. Ocho mesas redondas, un bar, zona para jugar cartas, mármol por todo el piso, los trofeos del Arsenal en las paredes, un lujo que nunca antes había visto en un estadio de futbol.

En Londres, la economía gira alrededor de la zona financiera, de los grandes bancos. Ferraris, Bentleys, Maseratis, Lamborghinis, Rolls Royce circulan por las calles con placas de Arabia, de Qatar, de Dubái, es una práctica común que los árabes se vengan de vacaciones a Londres con todo y coches. Una excentricidad.

Regresando al futbol, la tienda de souvenirs del Arsenal es gigantesca. El estadio es muy lujoso y cómodo, amplio en todos sus sentidos. El público es extraordinario. En la cancha Messi y compañía borraban al Arsenal de Wenger.

En la tribuna me encontré a Pizzi y a Arturo Salah, quienes fueron a ver a Alexis. A los dos días, me invitaron a ver el Tottenham contra la Fiorentina. Muy distinto a lo del Arsenal. La zona es peligrosa, tenebrosa, White Hart Lane se encuentra en un lugar conflictivo en donde árabes y personas de color se mezclan entre fruterías, peluquerías y tiendas de abarrotes.

El público también llega caminando, no hay lugar para estacionarse. El estadio, ya muy viejo, lo van a derribar. Se mudarán a Wembley mientras construyen el nuevo, eso pasará en 26 meses, una locura, solo aquí pueden hacer eso y mucho mas.

Londres, tendré que volver. Abrazo. 

 

guillermo.gonzalez@milenio.com

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