Balón sin ley

La era de Lobos

La era de Lobos con Tigres inicia en enero de 2008 bajo la dirección técnica de Américo Tolo Gallego; su presentación en el futbol mexicano la hace en el Alfonso Lastras de San Luis Potosí, en un equipo donde los reflectores apuntaban hacia Gastón la Gata Fernández y Francisco Kikín Fonseca. La duda con Lobos era muy grande, pues venía de la Segunda División de España; al paso de los meses se fue ganando la confianza, admiración y respeto de los rivales y, por ende, de la afición felina.

Hoy, a seis años de ello, parece que la magia y encanto del argentino naturalizado mexicano se ha terminado. Los torneos en que fue galardonado como el mejor jugador del futbol mexicano han quedado atrás y el mismo público que lo alzó en hombros hoy empieza a dejarlo solo y pide que terminen con la era de Lobos en Tigres.

Argumentan que el equipo se ve mejor sin él en la cancha, que lo adormece, lo hace ver lento y no desequilibra a los rivales, resultando por consecuencia, un funcionamiento bastante predecible.

En lo personal me parece que aceptar lo anterior es agigantar a un elemento que no hace más que aportar su talento y capacidad individual en pos de un grupo de jugadores, y en donde el principal detector de alguna irregularidad es el técnico, quien ha dado muestras claras de no tocarse el corazón para procurar el bien del grupo antes que cualquier individualidad.

Es verdad que Lobos no ha tenido el desempeño óptimo al que nos tenía acostumbrados, pero de ahí a que su sola presencia obstaculice el rendimiento del total del equipo me parece tan aberrante que el sólo pensarlo me hace sentir bastante tonto.

¿Quién en su sano juicio no desearía contar con las cualidades de un jugador como Lucas Lobos? O bien ¿quién teniendo ese talento disponible preferiría mandarlo a la banca o lo que es peor, desprenderse de sus servicios?

Cuidado, por voraces podríamos estar viviendo los últimos juegos de la era de Lobos con los Tigres.

victor.hernandez@multimedios.com

twitter: @vichernandezm