Desde el Tendido

Qué pasa en una corrida Parte III

Este es el tercer capítulo de lo que sucede “durante” una corrida. Seguimos con el momento en que inició ya formalmente la corrida y los toreros ya están haciendo ejercicio con el capote y haciendo toreo imaginario.

Normalmente un matador llega acompañado a la plaza con tres personas de su confianza, son dos banderilleros y un picador. Ellos conocen perfectamente cómo el matador acostumbra hacer su rutina en el ruedo y cómo los banderilleros también saben su rutina uno del otro, uno debe llamar la atención del toro luego de que salga de toriles, es necesario esto porque el matador debe ver su trotar, debe analizar cómo reacciona y se acerca al llamado de un banderillero y debe estudiar también cómo es que el toro al momento de llegar al burladero embiste, si el toro baja la cabeza a nivel del piso o si embiste y la deja arriba, este pequeño detalle es una diferencia enorme sobre lo que ya se empieza a aprender del toro que está en la arena; luego de este primer encuentro, hay que ver si el toro es rápido a la llamada de otro banderillero o si solo sigue con su carrera al redondel, hay que analizar si el toro está buscando ya la pelea o está corriendo con síntomas de querer huir, a eso se le llama “barbear las tablas”, signo inequívoco de falta de bravura y… ¡cuidado!, también es la advertencia de que el toro puede brincar al callejón en cualquier momento por lo que todos los que están ahí deben estar muy atentos a qué es lo que seguirá haciendo el toro recién soltado.

Hay matadores que no esperan mucho y salen de su burladero para probar las embestidas del toro que les tocó en suerte, son confiados y dominantes del capote, prefieren enterarse lanceándolo que viendo cómo remata o acomete al capote del banderillero de la cuadrilla. Aquí también interviene el conocimiento previo que se tiene de la ganadería y como los toros de esa casa ganadera suelen reaccionar, es decir hay algunos toros que en su actitud y reaccionar son “tardos” en enterarse de lo que tienen que hacer por instinto, hay otros que son “abantos y prontos”, lo que sí es importante es que no se debe desperdiciar energía y fuerzas del toro, hay que lidiarlos rápido.

Hay toros que en el ruedo tienden a quedarse cortos en su carrera cuando están embistiendo un capote, hay otros que al momento de embestir avientan sus patas delanteras hacia arriba, hay otros que lanzan cornadas al aire y terminan el pase casi haciendo brincos por la fuerza utilizada, cabe mencionar que este fenómeno es captado por algunos artistas, pintores y escultores expresándolo de acuerdo a su técnica de forma impactante, estética y bella (si es que se aprecia la tauromaquia).

La gente en la plaza en estos momentos esta con un sentir poco agradable, cada vez que sale un toro se presenta en el ambiente la posibilidad de una tragedia, el toro sale con toda su fuerza y fiereza, en esta fase es donde se puede generar un problema porque un toro salta, rompa un burladero o se rompa un pitón o suceda algo… en fin, están con ese morbo encima.

Es hasta que el torero en turno se planta en el ruedo y mostrando su valor y técnica artística lancea al toro, quizá a pies juntos si el embestir del toro lo permite o en compás para poder moverse y reaccionar a cualquier inesperado durante los encuentros, le llaman los primeros escarceos, lo interesante es que en ese lugar y en ese instante, dos seres están aprendiendo, el torero sobre la forma en la que está embistiendo el toro y el burel que no entiende lo que está pasando puesto que se vacía en una embestida contra un objeto que estaba en movimiento y lo pasa sin chocar con nada. Comienza el Ole !! , comienza la magia del toreo, comienza el valor y la técnica entremezclada a transformarse… se está presentando en ese instante el arte… Ole !!!