Desde el Tendido

Entre débiles y pastueños

Estimados amigos lectores y aficionados, en punto de las 4:25 volví a sentarme a ver la corrida de La México, no fue para mi sorpresa ver que en el tendido se dieran cita muy pocos aficionados, no cabe duda que entre un cartel flojo, el famoso Super Bowl y la inminente corrida del miércoles se confabularon para sacar al habitual publico concurrente de la plaza. 

Ni hablar, eso de que aficionados muchos pero apasionados pocos es cada vez más notorio.

Pues bien, los toros que vi me parecieron bien presentados, no la gran cosa pero Santa Bárbara cumplió en trapío, el problema se dio cuando al salir del caballo todos quedaban sin fuerza, de esa debilidad que no es del todo evidente pero que al transcurrir la faena se va notando cada vez más, esa pérdida de fuerza que se caracteriza por ciertas embestidas descompuestas y en otras por solo sentir que el toro pasa y pasa pero no transmite más. 

Este defecto fue perfectamente entendido y capitalizado por Federico Pizarro, aprovecho esta condición y fue premiado junto por su gran estocada con una oreja. Jerónimo voluntarioso pero no se acomodó al final con sus enemigos, ahora bien, el caso que me atarea en esta ocasión es Pedro Gutiérrez El Capea, y la verdad yo no se si es porque al estar el padre en el callejón o en el tendido se presiona mucho o si las cosas de la suerte le desfavorecen, pero cada vez que los he visto juntos las cosas no salen y mire usted que se le ve empeñoso y con ganas de hacer las cosas, pero en una se lleva el peor lote, otras veces las condiciones de los toros no le ayudan, otras por el clima,aire y esas cosas, total no se ha podido mostrar Pedro al 100% y no ha logrado sonar la campana del éxito por acá. 

Es una pena porque escuela tiene, técnica y oficio también, descarto el tema del valor que lo ha demostrado, me sigue sonando ese tema de la presencia aplastante del padre y no es para menos… 

Volviendo a la debilidad de los toros, en muchas ocasiones he escuchado el término pastueño,mi definición con el tiempo y en donde lo he visto aplicar es: un toro que dada su debilidad parece ser flojo al embestir y al ser tan predecible el torero puede hacer cosas de alto lucimiento, siempre y cuando sea intachable el pase y la tanda en su conjunto, esas embestidas que lo hacen ver fácil y sin peligro, aunque guarda en sus recovecos un peligro por un improvisado cambio de embestida originado por un virtual aburrimiento o por que se llegan a tocar con el matador al no aguantárseles la embestida, esos toros que solo hay que dejarles la muleta cerca de la cara y solo darles tres muletazos largos por tanda.

Poco a poco el animal va pidiendo las tablas y se torna más áspero y más “regañón” e incómodo en los pases, ahí es donde se eleva el peligro de un “achuchón” como dicen en México o un percance.

Siendo éstas definiciones aceptadas pues no queda más que calificar la corrida del domingo como una de esas pastueñas y casi aburridas corridas de toros… mi amigo con el que a veces veo los toros mejor disfrutó una perfecta mezcla mexicana de Cabernet, Malbec y Tempranillo que lo dejó también después de un par de copas un tanto pastueño… ¡Ole!