Deporte al portador

El vacío que deja Sulaimán

No hay muchos personajes, en el escenario del deporte mexicano, con los tamaños don José Sulaimán. El hombre mantuvo encendida, a lo largo de toda su vida, la flama de una incontenible pasión personal y tuvo el talento, aparte de la fortuna, de transformarla en una empresa de impacto mundial. Y, en un país de boxeadores como el nuestro (ahí sí que somos buenos: ni más ni menos que la segunda potencia, luego de Estados Unidos), su aportación a esta dura disciplina, su ayuda a los competidores, la promoción de los jóvenes valores nacionales y su proyección en los grandes escenarios del planeta beneficiaron enormemente al deporte que más campeones le ha dado a México. Deja, pues, un vacío muy difícil de llenar.

Una de sus más valiosas aportaciones fue la de incrementar la seguridad de los propios boxeadores a través de nuevas reglamentaciones y de cosas tan sencillas como modificar la forma y el peso de los guantes. Simplemente, el hecho de reducir los combates a doce rounds en lugar de los 15 de antaño significó que ya no tendrían lugar esas aniquiladoras peleas en las que los contrincantes se sacrificaban por encima de sus posibilidades corporales. Y, aunque muchos de sus pupilos no siguieron sus consejos, se preocupó siempre de asegurar su futuro financiero luego de que se terminara su fugaz y incierta carrera.

Entre las vicisitudes más amargas que tuvo que enfrentar se cuenta la muy poco elegante declaración del Canelo Álvarez de que derrotaría a Floyd Mayweather a pesar de que Sulaimán hubiera supuestamente dudado de su triunfo siendo que el presidente del Consejo Mundial de Boxeo no solamente ayudó en todo momento al peleador jaliciense —como a tantos otros boxeadores que incursionaban en el difícil terreno de los promotores, las categorías, los rivales a enfrentar y la mera tramitación de oportunidades para desempeñarse profesionalmente— sino que lo favoreció abiertamente al no exigirle que participara en defensas obligatorias de su título.

El mundo del boxeo es ciertamente oscuro y los comunes mortales no sabemos cómo se manejan realmente ciertas cosas. Algunos agentes y representantes cuentan siempre con favores que no resultan tan evidentes para todos los demás. Pero, más allá de que se haya movido con tanta soltura en terrenos tan pantanosos, la aportación de José Sulaimán al deporte profesional mexicano es absolutamente inestimable. Descanse en paz.  

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