Deporte al portador

El tóxico retorno de Angélica Fuentes

A pesar de mi declarado madridismo —digo, hablando de ser un seguidor de un equipo de futbol extranjero y sin que ello signifique menosprecio alguno por los de casa que, en mi caso (perdón por el lenguaje cacofónico, amables lectores), serían, en primer lugar, las Chivas y, luego, ese Necaxa que se juega su ascenso a la máxima categoría en el momento en que escribo estas líneas— a pesar de esta antedicha afición, repito, la directiva del Real Madrid no sólo me cae declaradamente mal sino que pienso que, más allá de considerar que se trata del club más sólido financieramente de todo el planeta (o sea, que es un muy buen negocio, lo cual no es mérito menor), el señor Florentino Pérez y sus segundones están perjudicando, futbolísticamente, al equipo.

Mal asunto cuando el responsable de las contrataciones y los fichajes de los jugadores no es el director técnico —o, digamos, el director deportivo— sino el patrón, el presidente del club. Y peor aún cuando entre los criterios para elegir a la plantilla figuran consideraciones como… ¡el aspecto físico de los jugadores!

O sea, señoras y señores, que quieren un grupo de señoritos metrosexuales donde, supongo, jugadores como Ángel Di María, un futbolista tan portentoso como necesario para el esquema de Carlo Ancelotti, no tenían cabida.

Pero, ahí no para la cosa: con el actual entrenador en la cuerda floja (y, miren ustedes, suena su nombre inclusive para dirigir al Barça porque Luis Enrique, según parece, no está dispuesto a seguir tolerando el distanciamiento de Messi), Florentino Pérez no está buscando al mejor técnico sino al que, más allá de su reputación y su palmarés, se pliegue a sus decisiones. Dicho en otras palabras, quiere a un entrenador obediente (aunque, extrañamente, haya tolerado en su momento a un provocador como Mourinho).

Y, bueno, aquí en casa tenemos también, toda proporción guardada, a una dueña con admirables instintos destructivos. En el último capítulo de la telenovela protagonizada por Jorge Vergara y Angélica Fuentes, la señora, luego de que le fueran restituidas sus atribuciones en el Grupo Omnilife-Chivas, no tuvo mejor ocurrencia, en vísperas de un juego decisivo, que destituir a Néstor de la Torre y su cuerpo técnico. Ahora entendemos por qué Chivas llegó a estar al borde del abismo. ¡Auxilio!

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