Deporte al portador

La testosterona de los entrenadores

Me pregunto si el puesto de director técnico obliga a tener un carácter bronco y explosivo. Algunos entrenadores tienen maneras exquisitas y no pierden nunca los papeles. Otros, con cara de piedra y expresión inescrutable, no celebran siquiera los goles que anotan sus pupilos. Pero, la gran mayoría son desaforadamente expresivos y se dejan llevar por sus impulsos a la primera provocación, como si fueran ellos quienes pelean directamente en la cancha: se embrollan con los árbitros, gritonean a lo largo del partido, se enfurecen, lanzan invectivas, hacen gestos y rezongan sin tregua. Exceso de testosterona, dirían algunos, sobre todo los que ignoran selectivamente las feroces peleas que también llegan a escenificar las mujeres en las canchas de futbol. Y algunas son tan deslenguadas como el que más: Hope Solo, la guardameta de Estados Unidos, llamó “cobardes” a las jugadoras de Suecia, en los pasados Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, por haber abusado de una táctica defensiva que, a pesar de todos los pesares, les permitió pasar por encima de unos de los equipo más triunfadores del futbol femenino. El destemplado comentario no fue del agrado de los directivos de la Federación estadounidense y le asestaron un castigo de seis meses a quien está considerada la mejor portera del mundo (ha conseguido dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos, la Copa del Mundo en 2015 y alcanzó la impresionante cifra de 100 partidos invicta). Una sanción que hubieran podido merecer personajes como El Piojo Herrera o Tomás Boy una tarde cualquiera.

Pues, justamente, uno de los atractivos del partido de ayer entre un club histórico que celebra su centenario y otro que no posee ni remotamente parecidos galardones era la actuación de unos directores técnicos unidos, según dicen, por una serena amistad. Ya ahí, en el terreno de juego, las cosas no debían ser tan tersas, sobre todo a la hora de las inevitables pifias arbitrales. Pero, en fin, Miguel Herrera ha tenido una segunda oportunidad al frente de los Xolos de Tijuana, más allá de su comportamiento público como representante supremo del futbol nacional en sus tiempos de mandamás táctico del Tri, y está dando buenos resultados. Y La Volpe, de quien he dicho repetidamente que es un tipo que me cae muy bien, es más mesurado, aparte de que también está respondiendo al reto de mandar al equipo más popular de este país (eso dicen las encuestas, aunque no estoy tan seguro de que mis Chivas sean segundones). Ojalá y hayan exhibido buenos modos. 

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