Deporte al portador

¿Qué tan sucio es nuestro futbol?

Son en verdad inquietantes las declaraciones de Bardo Fierros, ese jugador que denuncia arreglos por debajo de la mesa en nuestro futbol.

Si vivimos en un país con altos niveles de corrupción (vayan a la página de Internet de la organización Transparencia Internacional, estimados lectores, y miren en qué puesto de podredumbre han colocado a México), entonces no tendría que haber ninguna razón por la cual el futbol, un deporte donde se mueven sumas millonarias, debiera ser un espacio impoluto y cristalino. Pero, al mismo tiempo, me cuesta trabajo creer que puedan ser tan flagrantes las componendas y los chanchullos en el balompié nacional.

Recuerdo una ocasión, hace ya algunos años, en que el equipo San Luis debía enfrentar al América y que, perteneciendo ambos conjuntos a la misma empresa y estando en juego el pase del equipo más poderoso a las fases finales, resultó que los potosinos echaron toda la carne al asador en la cancha y terminaron ganando el partido. A pesar de que era una situación de “tormenta perfecta”, quedaron fuera Las Águilas. Por lo tanto, no creo que podamos decir que Televisa, que es una corporación seria, amañe sus partidos. Pero, ¿podemos, por el contrario, afirmar que nadie ha consumado, jamás, un amaño en ningún encuentro? Pues, tampoco. Sería una mera cuestión de probabilidades. Eso sí, hay una gran diferencia entre lo posible y lo probable.

Los mexicanos vivimos siempre en un mundo de sospechas donde todo lo que pueda ser turbio y dudoso no solamente nos resulta, en efecto, posible sino, sobre todo, enteramente creíble. Es esa especie de ingenuidad al revés de la que ya he hablando en mis columnas que nos convierte a todos en gente irremediablemente crédula siempre y cuando el hecho en cuestión sea algo sucio y muy enredado. Nos tragamos así cualquier historia de conspiraciones. Creemos todos los chismes. Las más delirantes patrañas nos parecen verosímiles. Y, de paso, dudamos de lo que parece meramente razonable porque, en esa postura de ancestral desconfianza, tener fe en las cosas equivale a ponernos en una situación de desventaja.

Cirilo Saucedo no me parece un tipo deshonesto, a pesar de que Fierros lo implica en un oscuro montaje. Pero, naturalmente, ésta es una apreciación subjetiva y muy personal. Por lo pronto, que el denunciante nos diga cómo estuvo realmente la cosa. Con pelos y señales, como se dice coloquialmente. Luego, ya recogeremos, si toca, la basura. 

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