Deporte al portador

¿Es la resurrección de Pumas?

Para ganarme las simpatías de algunos aficionados y, por qué no, del público en general, lanzo la siguiente sentencia, tan arbitraria como posiblemente cierta: hombre por hombre, América es un mucho mejor equipo que Pumas. No me digan, por favor, que ese Ludueña de ayer, por más que haya anotado un golazo de antología, está físicamente a la altura. Pero bueno, Martín Bravo, que no apareció la temporada pasada (dos goles en el pasado Apertura y uno, nada más, en el Clausura 2013) anda en una buena racha. Como su equipo.

Los de Ciudad Universitaria comenzaron muy de capa caída esta competición: iban dos goles arriba ante el Puebla y se dejaron empatar. Perdieron contra Querétaro y, naturalmente, les pasó Toluca por encima. Pero, miren ustedes, comenzaron a revivir milagrosamente a partir del juego que le ganaron a Tigres. Luego vinieron la goleada a Xolos (donde el buen Bravo obsequió dos generosos pases de gol), la victoria ante un León que en este torneo está irreconocible (esta vez, con dos anotaciones certificadas del antedicho jugador argentino) y, ayer, el triunfo inesperado sobre unas Águilas que pagaron muy caro el tonto desplante del Maza Rodríguez, un hombre que tiene algunos problemillas de autocontrol.

Resulta entonces, si el resultado del partido de hoy entre Chivas y Toluca no favorece a los Choriceros, que Pumas se puede trepar hasta la segunda posición de la tabla, con un punto de ventaja. ¿Alguien lo hubiera podido imaginar, hace apenas cuatro semanas? Estamos hablando del colista del Apertura 2013.

Yo pienso, en un torneo tan colosalmente irregular, que uno se puede hacer millonario jugando apuestas. O bien, perder toda la plata contra todos los pronósticos posibles. De los equipos “grandes”, Cruz Azul el único que ha mostrado una admirable regularidad en los últimos tiempos. Y, bueno, Toluca atravesó un bache en su momento pero sería también de los poquísimos que pueden ofrecer un mínimo de confiablidad.

Algunos comentaristas se quejan amargamente de que el futbol mexicano es una suerte de montaña rusa donde un equipo está un día en la cima y poco después se encuentra en el sótano. A mí, con el permiso de ustedes, me parece algo muy emocionante, aparte de democrático: los seguidores de clubes sin un pedigrí particularmente distinguido pueden, cualquier día, disfrutar un título de campeones.

Vamos a ver cuánto dura lo de Pumas.

revueltas@mac.com