Deporte al portador

¿Al quinto partido desde el puesto 24?

Vamos al Mundial, señoras y señores. O sea, que esos directivos de doña Federación que están ahí, tan panchos y de ánimos tan celebratorios, ahí seguirán. Hubieran conservado sus cargos, de cualquier manera, porque, según parece, en este país no rendimos cuentas ni pagamos por nuestros pecados (aunque, con perdón, eso yo no me lo creo porque he visto ya demasiadas carreras truncadas, demasiados despidos injustos, demasiadas condenas y demasiados juicios irreversibles).

Pero, en fin, eso, lo de los directivos, es lo de menos; alguna gente piensa que son los primerísimos responsables de las cosas —es decir, del presuntamente lastimoso estado de nuestro futbol— pero también han logrado que la caja registradora funcione a tope y que el negocio rinda pingües beneficios. Si queremos, encima, que nuestros jugadores, que son los mismos de siempre (pero que, a diferencia de antaño, ya han logrado colarse, algunos, en la mejor liga de futbol del mundo, la de Europa), lleguen a ese famoso quinto partido en la gran competición de Brasil, pues entonces es que no hemos entendido todavía una realidad tan palmaria como incontestable: somos, futbolísticamente, lo que somos. Y de esto, nadie tiene la culpa.

Que el balompié sea nuestro gran deporte nacional —como lo es para Argentina, Brasil, Inglaterra, Holanda, España, Uruguay y Nigeria, entre muchos otros países de este planeta— no significa que debamos ser una potencia mundial. Y, ninguno de los demás se va a quedar cruzado de brazos. No imagino a España, en una cancha, cediéndole el balón, digamos, a Oribe Peralta para que anote cómodamente los goles que le vengan en gana. A Argentina le hemos ganado en algunas ocasiones, y también a Italia y a Brasil. Pero, a la hora de la verdad, se impone la cruda dictadura de los números: en la última clasificación de la FIFA, ocupábamos el vigésimo cuarto lugar mundial en una lista encabezada por España y Alemania; Estados Unidos está en el puesto no. 13 y Ecuador nos saca dos puntos de ventaja, por no hablar de Argentina (tercer lugar, miren ustedes), Colombia (cuarto, ni más ni menos) y Chile, en el doceavo puesto. Estaremos, con todos estos equipos, en abierta competencia sin la ventaja de ser cabeza de serie. ¿A quién dejaremos fuera para llegar a los cuartos de final? Pues, ustedes dirán.

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