Deporte al portador

Cuatro partidos para…

Ricardo Ferretti quiere dirigir cuatro partidos, nada más, y sanseacabó. ¿Por qué? ¿Para qué? Vaya usted a saber. Se me ocurre que no es mal tipo, el actual entrenador de Tigres, y que si le pidieron su asistencia y si los directivos del equipo regio están de acuerdo y si, encima, le ofrecen una tentadora cantidad de dinero, pues, qué le vamos a hacer, el hombre está perfectamente dispuesto a brindar sus servicios.

Ah, pero, nada de recorrer todo el camino hacia Moscú ni de vender su alma de tiempo completo a doña Federación. El Tuca, en este sentido, parece tener sus ideas muy claras y asegura que su primerísimo y exclusivísimo compromiso es con el club regiomontano. Ya luego, cuando entregue las cifras finales de los mentados cuatro partidos, sabremos si este interinato es un examen de admisión, una prueba, un reto, un experimento, un estudio, un reconocimiento, una tentativa, una ocurrencia o, como decía, un acuerdo entre un señor al que le pidieron un favor y unos dirigentes que —habiendo descartado a La Volpe y a Vucetich porque no logran el esperado y anhelado y deseable consenso entre los señores dueños de los equipos de la Liga MX— no contaban con demasiadas opciones para elegir al postulante definitivo.

¿Qué tan riesgosa, para él, ha sido la decisión de Ferretti? ¿Qué costos va a terminar por pagar y qué posibles beneficios podrá cosechar si emerge como el gran triunfador —o, a lo mejor, hay que decir salvador— en su papel como efímero y temporal director de la Suprema Selección Nacional de Patabola? No lo podemos saber, a estas alturas. El equipo es tan irregular y tan impredecible en su funcionamiento que es imposible anticipar siquiera un triunfo contra Trinidad y Tobago, por no hablar de la madre de todos los encuentros futbolísticos que será el partido, frente a los intimidantes jugadores del equipo de las barras y las estrellas, que debiera darnos el pase a la Copa Confederaciones Rusia 2017 (un juego en el que, supongo, no habrá regalitos ni ayudas arbitrales).

Ya después, luego de conocer las mieles de la victoria o de lamerse las heridas de la derrota, el Tri contará con un  director técnico que, así lo esperamos, habrá de dirigir más de cuatro partidos. ¿Quién?

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