Deporte al portador

¿Qué ocurre luego con estos jóvenes?

En la llamada selección "mayor" y en los equipos que participan en la Liga MX, por no hablar de algunos clubes europeos de incuestionable relumbrón, juegan todos esos futbolistas mexicanos que, en su momento, ganaron no sólo las competiciones mundiales en las categorías juveniles sino el mismísimo título de los pasados Juegos Olímpicos. O sea, que somos una auténtica potencia futbolística en este apartado.

Recordemos los títulos obtenidos: ganamos el campeonato Sub-17 de 2005, celebrado en Perú, y luego conseguimos el título que se disputó, aquí mismo, en México, en 2011. Obtuvimos igualmente el subcampeonato de la competición de 2013, que tuvo lugar en los Emiratos Árabes Unidos. En Túnez, en 1977, habíamos ya obtenido también un subcampeonato en la categoría Sub-20. Pero, no tenemos logros ni lejanamente parecidos en el futbol de los mayores, con la selección absoluta. ¿Por qué?

Un vistazo a las otras naciones nos puede tal vez dar una pista: Nigeria, que es ciertamente uno de los grandes protagonistas del futbol africano, ha ganado... ¡cuatro títulos Sub-17! Ah, y consiguió también un título olímpico. Ghana, por su parte, cuenta con dos títulos Sub-17 y uno Sub-20. La cosa se pone más interesante con Arabia Saudita: ganó el campeonato Sub-17 en una ocasión. Camerún tiene un título olímpico en su palmarés. Es decir, que nos podemos comparar perfectamente con países que, a pesar de su buen desempeño en las categorías juveniles, luego no han tenido participaciones decisivas en los Mundiales absolutos.

Y, bueno, en el punto opuesto está Brasil que, además de sus cinco títulos mayores, ha ganado cinco competiciones Sub-20 y tres Mundiales Sub-17. Es, simplemente, el país con más títulos de todos, en cualquier categoría. En cuanto al Mundial Sub-20, la Argentina lo ha ganado... ¡seis veces! El récord absoluto en esta competición. La diferencia es que estos dos equipos no sólo cuentan con buenos resultados en el abanico que va de la Sub-17 a la Sub-23 (la que corresponde a los Juegos Olímpicos) sino que son grandes potencias absolutas mientras que, como hemos señalado, ni Ghana, ni México, ni Nigeria —ni mucho menos Arabia Saudita o Camerún— han logrado destacar en los Mundiales.

Ayer, los muchachos mexicanos volvieron a sacar la casta, vaya que sí, derrotando a un equipo alemán que parecía el gran favorito para pasar en el primer lugar de la fase de grupos. Y, de nuevo, surge la esperanza de que, ahora sí, traspasemos la infranqueable barrera en el futbol de los grandes. ¿Será? 


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