Deporte al portador

¿La malicia compensa la incapacidad?

Estoy harto —luego de ese Mundial donde floreció, una vez más, el rencoroso victimismo de unos mexicanos quejicas incapaces de reconocer las limitaciones propias pero siempre dispuestos a lanzar acusaciones a diestra y siniestra— de escuchar la especie de que los partidos de futbol se ganan, a falta de verdaderos recursos técnicos, a punta de malicias, de “colmillo” y de ser un equipo “canchero” en el terreno de juego.

Es la apología del balompié de barrio, vamos, de la marrullería y la astucia como si estas artes sirvieran para sustituir otros factores como el orden táctico, la asociación, la solidaridad, la inteligencia, la condición física y la capacidad general de los equipos. Y esa falta de “malicia” sería, miren ustedes, una de las razones, si no es que la principal, para explicar la derrota de México ante Holanda. O sea, no fue que dejaron de manejar el balón, que no metieron goles, que exhibieron una actitud apocada al sentir el peso de un posible triunfo, que tuvieron encima a los jugadores neerlandeses al final del encuentro o que el entrenador decidió sacar del campo al jugador más ofensivo. No, nada de esto. Lo que ocurrió es que no fueron un equipo lo suficientemente “canchero”. Ah…

Y, por cierto, ¿qué selección de qué país sí contaba plenamente con esta herramienta? Según dicen, la Argentina era un equipo, siempre lo ha sido, que sí sabe manejar los tiempos cuando hace falta, que emplea artimañas y argucias para mantener un marcador, que desactiva el juego del rival, etcétera. Muy bien, y ¿qué fue lo que pasó, justamente, con los argentinos? Pues, que en eso andaban, en lo de jugar a nada y controlar el partido, cuando se apareció un muchacho muy ambicioso y muy competitivo —un tal Mario Götze, de apenas 22 añitos de edad— y les anotó un gol fabuloso.

Por cierto, veamos algunas estadísticas de la pasada competición: pases completados por la Mannschaft: 4157; promedio de pases de todos los equipos: 1583. Goles marcados por Alemania: 18; goles de Argentina: 7. Cantidad de tentativas alemanas por cada gol: 5.4; tentativas de los demás: 9.9. O sea, que el rendimiento el campeón es simplemente superior. ¿Astucia? No, señoras y señores, simple capacidad.

Bueno, pues ahora resulta que a Aguirre lo contratan los japoneses por mañoso, para que les enseñe a los inocentones chicos del equipo nipón a perder tiempo, a fingir faltas, a hacer trampas… ¡Por favoooor!  

 

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