Deporte al portador

Un negro panorama para Lobos de la BUAP

¿Cuántos puntos puedes dejar de obtener antes de que los patrones del club te despidan como director técnico? Me hago la pregunta porque es muy fina la línea que separa la cacareada “continuidad” de lo otro, de la impaciencia por los buenos resultados. Y pienso también que hay un momento en la competición, sobre todo si te estás jugando la permanencia en la Primera División, que es algo así como el punto de no retorno. Una condena, o sea, una situación irreversible. A la mitad del torneo te quedan todavía posibilidades, así fuere por una cuestión meramente aritmética. Cuando ya no restan muchos partidos, los resultados de uno o dos encuentros pueden ser lapidarios. 

La propuesta futbolística de Rafael Puente júnior me gustó siempre y, en este sentido, es una pena que el hombre no haya logrado mejores números con los Lobos de la BUAP. Los aficionados tendríamos que agradecer cada vez que un entrenador manda a su equipo al frente en lugar de practicar ese futbol resultadista y cobardón que acostumbran tantos otros directores técnicos. Finalmente, queremos no aburrirnos en los estadios.

Aunque, hemos visto también que la apuesta del jefe precavido tampoco funciona: ¿cuántos encuentros los ha perdido el equipo que, después de anotar su misérrimo golecito, se repliega y cuida mezquinamente el resultado? Falta de valentía, le llamaríamos, para no usar términos menos elegantes. O, simple abuso de la táctica, como solían acostumbrar esos equipos italianos de antaño que practicaban el mentado catenaccio (algunos siguen en eso, aunque se sirven, a la vez, de fulgurantes contrataques y, ni qué decirlo, el espectáculo termina siendo muy interesante). O, finalmente, ausencia de ambición (debida, en muchas ocasiones, a la simple carencia de recursos).

El tema con los Lobos es que, ahí donde tuvieron los directivos mucha paciencia y que le dieron un gran voto de confianza a Rafa cuando llevaba las riendas del equipo en la División de Ascenso, ahora no contaron con un saldo positivo para poder seguir sosteniendo a un director técnico que, después de todo, fue quien había logrado la empresa de subirlos a Primera. Estaban agradecidos con él, desde luego, y fue su manera de mostrar su reconocimiento. La goleada que le asestaron al Veracruz (5-0), su rival directísimo por la permanencia, pareció anunciar un giro en la trayectoria. Pero, quienes se ven ahora con más posibilidades de salvarse son los Tiburones. ¡Uf! 

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