Deporte al portador

Cuando juguemos rugby, entonces celebramos

No hay méritos menores, en esta vida. Quitarle un dulce a un niño, por ejemplo; es inmoral, es abusivo, es feo, es bajo; pero, aunque es un logro muy exiguo, en el apartado de pérdidas y ganancias no figura en números rojos.

No trato siquiera de insinuar, Dios me guarde, que lo de pasarle por encima a esos chicos neozelandeses, buenazos e intimidados, haya sido una suerte de robo. Para nada. Lo único que quiero decir es que no hay que echar las campanas al vuelo, ni celebrar como si hubiéramos derrotado a la selección de España en un partido de Copa de Mundo, ni sacar pecho en plan chulo. Cada cosa en su lugar.

Ahora bien, si lo piensas, no estaría nada mal, eso de ahorrarte las angustias de afrontar un torneo hexagonal tan disputado, tan exigente, tan competido y tan duro y, en lugar de desgastarnos todos los mexicanos —o, por lo menos, esa inmensa mayoría de seguidores engatusados por el Tri— que doña Concacaf, avalada por su madrastra la FIFA, nos asegurara, de manera directa, ese cuarto lugar para jugarnos el pase con Nueva Zelanda, Timor Oriental, Laos, Sri Lanka, Catar, Jordania o Nepal, por mencionar a algunos de los posibles adversarios. Hay que proponerlo. Nos lo merecemos, en nuestra antigua condición de “gigantes de Concacaf”.

Y, bueno, nuestros gladiadores se embarcaron en un vuelo chárter hacia L.A. y, tras una noche de bien merecido reposo, volaron raudamente hacia Australia y, de ahí, a Wellington, donde, en el momento mismo que escribo estas líneas, la temperatura está un grado centígrado por debajo de la que tenemos en Aguascalientes lo cual, pensando que está por llegar el verano a aquellos territorios meridionales, me hace reflexionar sobre la importancia de las cuestiones climáticas en el futbol.

En fin, esto es un mero trámite, aunque nuestro héroes estén fatigados y que aquellas tierras sean muy lejanas. El Piojo, desde luego, merece ir a Brasil 2014 para exhibir, ahí sí, los tamaños que tiene.

Volviendo al tema de las celebraciones, Nueva Zelanda es una potencia mundial en el rugby. Nosotros, fuera de disciplinas individuales como el boxeo, no somos potencia en nada. Pues eso.

Sigamos celebrando, de cualquier manera, porque somos gente muy alegre.