Deporte al portador

¡Terrorífica inflación en el futbol!

Hasta un último momento pareció que Neymar se quedaba en el Barça: el astro brasileño era una figura emblemática en la plantilla azulgrana, su comunión con los otros delanteros era ejemplar, su espontánea admiración por Messi no dejaba espacio para ninguna suerte de rivalidad deportiva, sus emolumentos alcanzaban cifras astronómicas y, finalmente, la cláusula de rescisión condicionada por la directiva del club era tan absolutamente descomunal, 222 millones de euros (4 mil 677 millones de pesos, señoras y señores), que prácticamente nadie hubiera apostado a que el Paris Saint-Germain desembolsara una cantidad que, con los impuestos exigidos por el Estado francés, alcanzará la exorbitante suma de 300 millones de euros.

Pues, no fue así: el padre-agente del jugador tuvo algunos desencuentros con los patrones del conjunto catalán —parece ser que no le pagaron a su hijo una prima adicional de 30 millones de euros pero fue, precisamente, por haber comenzado los tratos con el PSG antes de que se cerrara la temporada de traspasos— y convenció a su talentoso vástago de que se dejara cortejar por el dueño catarí de los parisinos. El hombre, Nasser al Khelaifi (esta grafía, supongo, no la tendríamos que usar en castellano sino ponerle la sonora jota, orgullo de nuestra lengua, al apellido para que quedara en Jelaifi), no sólo estuvo dispuesto a apoquinar sino que declaró, encima, que “hoy puede parecer caro, pero no en dos años; para nosotros no es un fichaje caro, vamos a ganar más de lo que pagamos por él. Este es un proyecto conjunto, el de unir la marca PSG con la marca Neymar”.

Muy bien, pero, los aficionados, ¿qué podemos pensar? O, mejor dicho, ¿qué debemos pensar? La Liga MX, según algunas estimaciones, vale 658 millones de euros, entre jugadores mexicanos y extranjeros. O sea, que 470 jugadores les han costado a sus equipos algo más del doble de lo que pagó el PSG por… un solo individuo. No cabe duda de que estamos viviendo una brutal concentración de riqueza en este mundo, como señalan sociólogos y economistas.

Y, desde luego, se han escuchado algunas voces, no muchas, que denuncian lo monstruoso de esta transacción: Arséne Wenger, el director técnico del Arsenal desde hace más de 20 años, lamenta que los clubes hayan caído en manos de inversores todopoderosos. Y advierte de la amenazante inflación que afectará los futuros fichajes: cuando el Barça quiera comprar, todo mundo hará el cálculo de que tiene 222 millones de euros en sus arcas, ¿o no? Esto apenas comienza…  

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