Deporte al portador

Un Mundial de veras mundial

La competición futbolística más importante de este rincón del universo, a saber, el mentado Mundial de futbol (vale la pregunta de cuáles podrán ser los deportes que se practican en los otros planetas habitados de este espacio que se sigue expandiendo, todos los días, a partir del Big Bang originario), se juega a lo largo de un mes en ciudades distantes entre sí. Los países a veces se asocian para organizar tan costosa competición —como Bélgica y Holanda o Corea y Japón— pero naciones más manirrotas, como Brasil, se las han apañado para solventar el gasto por sus pistolas.

Participan, en este gran encuentro futbolístico, 32 selecciones nacionales, previo proceso clasificatorio. Pues bien, Gianni Infantino, el nuevo jefazo de doña Fédération Internationale de Football Association (FIFA) luego de la defenestración del tenebroso Sepp Blatter, propone ahora que sean 48 los competidores. Ya casi son los Juegos Olímpicos, oigan ustedes, donde cualquier hijo de vecino —que diga, cualquier paisito— se puede colar a la suprema cita deportiva y codearse con los equipos de potencias como Estados Unidos, Reino Unido, China o Alemania.

Muy bien, pero ¿cómo estará el tema de las cuotas para cada continente? Por lo pronto, la Union of European Football Associations, la famosa UEFA, con sede también en Suiza al igual que la FIFA, es la que más representación tiene.

Por el contrario, los países de la Confederación de Futbol de Oceanía ni siquiera cuentan con un boleto directo para participar en los Mundiales. ¿A alguien le interesa realmente seguir a los equipos de Nueva Zelanda, Islas Cook, Tonga, Nueva Caledonia o Islas Salomón?

La Confederación Asiática de Futbol cuenta con miembros tan modestísimos como Omán, Qatar, Siria, Jordania, Indonesia, Tailandia, Singapur y Vietnam. ¿Cuáles de estos pretendientes habrán de figurar entre los posibles participantes, aparte de Australia, Japón y Corea del Sur?

Quedan la Conmebol, la Confederación Africana y nuestra Concacaf, para repartirse el resto del pastel. Muy seguramente, acudirán más países sudamericanos, en 2026, dentro de nueve años, al sobrecargado Mundial. No es un tema realmente deportivo, por más que muchos países de pequeño nivel futbolístico quieran participar, sino desaforadamente económico: las ganancias suplementarias alcanzarán los 640 millones de dólares.

Bueno, preparémonos para la gran fiesta. Digo, entre bostezos… 

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