Deporte al portador

¿A qué equipo viene Ronaldinho?

El Querétaro Futbol Club, conocido también como Gallos Blancos de Querétaro, ya había descendido a la Liga de Ascenso (tiene mucho sentido esto, lo de que desciendas a un lugar desde el cual tengas que ascender de nuevo) en el Clausura 2013 (también, en toda lógica, luego del Clausura viene el Apertura aunque, como ya he dicho otras veces, yo no termine de entender, bien a bien, qué es lo que se cierra y qué es lo que se abre).

Pero, señoras y señores, resultó que en nuestra Liga MX había otra “franquicia”, la de los Jaguares de Chiapas que, al ser adquirida por un personaje de dudosa calaña —el tal Amado Yáñez, patrón de la empresa Oceanografía— estaba destinada a desaparecer, tal y como lo anunció en su momento el mismísimo Decio de María, presidente de doña Federación.

Sin embargo, lo que son las cosas, en lugar de esfumarse totalmente la tal franquicia chiapaneca, resucitó primeramente bajo la etiqueta de Gallos Blancos, con lo cual éstos no descendieron a la liga de donde tendrían que ascender de vuelta sino que permanecieron tan panchos en la primera división.

Y los tales Jaguares, tras reconvertirse mágicamente en otro equipo, pues resultó que tampoco desaparecieron porque una tercera franquicia, la del San Luis, se trasmutó a su vez en esos desaparecidos chiapanecos.

Ah, y el San Luis, a su vez, tampoco se esfumó en el insondable vacío de la inexistencia sino que se convirtió en el Atlético San Luis gracias a que el Veracruz, qué caray, se trasladó a territorio potosino. ¡Uf!

Y, finalmente, el propio Veracruz, que ya había dejado de ser lo que era porque se había mudado a un estado vecino, logró también el milagro de la reencarnación al ser comprada, por sus antiguos dueños, la franquicia de La Piedad, recién ascendida a la Liga MX, y trasladada al territorio del puerto jarocho.

No me pregunten qué ocurrió con esta última marca, la de La Piedad, porque no sé si sigue, si vive o no, si desapareció o si reapareció, y tampoco quiero saberlo porque ya se fatigó mi cabecita.

Tales son los tejes y manejes de nuestro futbol. Y ahora llega Ronaldinho, al Querétaro, sin saber de qué va la cosa pero bien dispuesto a aportar sus talentos de estrella crepuscular. Pues, mucha suerte al Veracruz, que diga, al San Luis, que diga, a los Jaguares, que diga… a los Gallos Blancos.

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