Deporte al portador

No se entiende lo de Portugal

Extrañísimo futbol. Portugal va a disputar la gran final del balompié europeo. No estará Bélgica, que era mi favorito. Tampoco Italia, que tiene un oficio deslumbrante y que ha cambiado es estilo resultadista y desaforadamente defensivo que tan astutamente manejó a lo largo de décadas enteras. Vamos, no jugará tampoco Alemania, luego de dominar totalmente a Francia en el terreno de juego pero de cometer dos pifias costosísimas que un futbolista como Griezmann aprovechó a lo grande. Ah, y me olvidaba de España, que parece un grupo envejecido prematuramente luego de haber conquistado la gloria futbolística con un título mundial y dos copas de Eurocopa seguidas.

Pero, a ver, se ha colado hasta el umbral del paraíso un conjunto que… cosechó tres empates en fase de grupos. O sea, que fue incapaz de ganar ninguno de sus partidos en el tiempo reglamentario. Y, miren ustedes, no están —lo repito— ni Bélgica, ni Croacia, ni Italia, ni España, ni Alemania, pero estos portugueses, llevados de la mano por un Cristiano Ronaldo en estado de gracia, no saben de prosapias o merecimientos sino de simples resultados.

Algunos especialistas, en la prensa deportiva internacional, critican los desempeños de los equipos en este gran torneo. Hablan de que ha habido poco futbol. Pues, señores, vengan a estos pagos —y no hablo solamente de México sino de ese subcontinente sudamericano donde resuenan los nombres de Argentina, Uruguay y Brasil— para advertir las abismales diferencias de nivel entre los de allá y los de acá. La mentada Copa América, independientemente de los pingües beneficios que haya podido dejar en la caja registradora, está en un universo futbolístico mucho más pobre.

Ha sido, eso sí, una competición de tres grandes solistas, aunque el funcionamiento colectivo de Italia y Alemania no esté a discusión (algo que le faltó a Bélgica, poblada de talentos pero con un director técnico muy cuestionado): Griezmann ha sido un portento y el antedicho Ronaldo ha llevado, él solo, las riendas de unos lusitanos que, creo yo, no existirían sin él. Bale también cargó sobre los hombros a su selección galesa. Pero de otros como Hazard, Rooney o Ibrahimovich no hemos tenido casi noticias.

En fin, si gana hoy Portugal entonces tendremos que hacernos muchas preguntas sobre la naturaleza misma de un deporte del que todavía entenderemos menos cosas. Por lo pronto, las casas de apuestas, aunque tampoco hayan leído correctamente su bola de cristal al comenzar el torneo, favorecen a Francia. Allez les bleus! 

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