Deporte al portador

¿Cuánto durará Zinedine Zidane?

Uno de los más devotos seguidores del Madrid, aparte de portentoso novelista, es el escritor Javier Marías. Su entusiasmo, sin embargo, se ha debilitado un tanto en los últimos tiempos. Para empezar, no soportaba, el autor de Mañana en la batalla piensa en mí, los toscos modos de José Mourinho. Pero tampoco termina de digerir ahora las maneras de ese patrón, de nombre Florentino Pérez, que se entromete en las cuestiones estrictamente deportivas del equipo sin ser otra cosa que un millonario —lo cual puede agenciarte tal vez el soterrado respeto de los codicioso pero que no te otorga la condición de experto futbolístico— dedicado, por azares del destino, a gestionar los rumbos del que sigue siendo, a pesar de todo, el mejor club de futbol de planeta (con perdón de ese Barça que, en estos momentos, lo supera de pies a cabeza).

Sir Alex Ferguson fue director técnico del Manchester United durante 27 años; el refinado Arsene Wenger llevá 19 al frente del Arsenal; y, no hablemos de otros personajes, como Jimmy Davies (50 años, entrenando el Waterloo Dock A.F.C., de Liverpool), Guy Roux (44 primaveras, con el Auxerre de Francia) o Ronnie McFall (27 inviernos dirigiendo el Portadown, de Craigavon, Reino Unido) porque, salvo el Auxerre, se trata de equipos más bien modestos.

Pues bien, el Real Madrid, bajo la égida del mentado señor Pérez, lleva 10 entrenadores. El empresario ganó la presidencia del equipo merengue en 2000 y dimitió en 2006, luego de una racha de casi tres temporadas sin títulos. Volvió en 2009 y desde entonces no sólo no ha soltado las riendas del club sino que parece ya un emperador inamovible (entre otras razones, porque se modificaron los estatutos y ahora cualquier posible aspirante a la presidencia debe poseer una colosal fortuna para ser siquiera tomado en cuenta). El problema es que ha echado a la calle a gente como Vicente del Bosque —ganador de dos Ligas españolas, una Supercopa de España, dos Champions League, una Supercopa de la UEFA y una Copa Intercontinental— y Carlo Ancelotti, a quien no le sirvieron ni los títulos que obtuvo —una Champions, un Mundial de Clubes, una Supercopa de Europa y una Copa del Rey— ni el aprecio de los jugadores, para ganarse la confianza del sumo patrón.

Llega pues Zidane. Y, miren, sus pupilos anotaron ni más ni menos que cinco goles, ayer, contra el Deportivo. Pero, con el tal Florentino, los triunfos a veces cuentan y, otras tantas veces... no sirven de nada.


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