Deporte al portador

La culpa es de los directivos y sanseacabó

Lo primerísimo que afirma cualquier opinador, al preguntársele sobre los males del futbol mexicano, es que la culpa recae en los “directivos”, o sea, en los patrones de doña Federación y sus fidelísimos compinches, los señores dueños de los equipos. Digo, sueltas parecido veredicto y haz de cuenta que acabas de promulgar una ley natural o una verdad histórica: no sólo nadie te cuestiona sino que te colocas automáticamente en el bando de los ejemplares denunciantes, de los justos y los probos. Vamos, ya no hace falta ni valentía para denostar a esos mentados dirigentes, de tan presuntamente desprestigiados que están por el tema de que el balompié nacional es un “negocio” y de que hay, miren ustedes, “intereses”.

Pues bien, en espera de que lleguen las hermanas de la caridad a administrar las cosas —o, más improbablemente aún, de que este país cambie de pies a cabeza para convertirse en una nación como Alemania (y como Alemania nada más, señoras y señores, porque no queremos parecernos ni a la Argentina ni a Brasil, a pesar de que su superioridad futbolística es evidente)— intentemos de cualquier manera dilucidar el asunto, así sea de manera totalmente apresurada y superficial.

Para empezar, comparémonos, digamos, con Rusia. Digo, no es enteramente pertinente el paralelo porque ellos, en el siglo XIX, ya tenían a Tchaikovski y a Tolstoi, entre otros artistas portentosos, y ya Dmitri Mendeléyev había descubierto el patrón de la tabla periódica de los elementos. Ah, y había también ballet y existía igualmente una ciudad hermosísima, San Petersburgo, edificada por Pedro el Grande desde 1703. En 2017, sin embargo, acaban de celebrar una Copa Confederaciones y eso nos trae de vuelta al tema futbolístico y nos obliga a hacernos una primera pregunta: ¿cómo es que, siendo los rusos anfitriones de una competición tan importante, su selección nacional no logró traspasar siquiera la fase eliminatoria? ¿Acaso tuvo algo que ver la Femexfut en el asunto? ¿Se inmiscuyeron Decio de María y Guillermo Cantú?

Pensemos ahora en otros países y planteemos otras interrogantes: ¿por qué Inglaterra, la tierra de origen del futbol, sólo ha ganado un Mundial, y eso, beneficiándose de jugar en casa? ¿Cómo está eso de que Holanda nunca ha conseguido el trofeo? En cuanto a Estados Unidos, ¿no debiera ser una potencia futbolística? ¿Hay alguna razón por la cual los japoneses no sean futbolísticamente mejores que los mexicanos?

Pudiéramos seguir con todo el continente africano y recordar, de paso, que México ocupa la posición 16 en la clasificación de la FIFA, por encima de Suecia, Uruguay, Irlanda, Ecuador y… Países Bajos. En fin… 

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