Deporte al portador

¡Esos clásicos se jugaron antes de tiempo!

Demasiado prematuros, para mi gusto, estos “clásicos”, el nacional —por llamarlo de alguna manera— y el regional, ese que le toca al norte, jugado en la ciudad, Monterrey, que tiene a los mejores y más fieles aficionados de todo el país.

Hubiera yo preferido que ambos desenlaces ocurrieran en las etapas posteriores de la emocionante liguilla (aunque el partido entre Chivas y Águilas no haya sido demasiado excitante, por la mezquina apuesta del director técnico de los de Coapa, y que esa calculada falta de audacia convierta al Guadalajara en el equipo que merezca pasar hoy a la siguiente etapa).

Pero, bueno, los Rayados parecían estar con ya el boleto en la mano (el horario de entrega de esta columna sólo me permite consignar los desempeños del primer partido de la jornada; no puedo registrar en estas líneas los resultados del León-Morelia, más allá de que las posiciones en la tabla puedan servir para anticipar desenlaces) ante esos Tigres que también suelen especular en la cancha. Y, miren ustedes, en efecto, terminaron por certificar la solidez que han mostrado a lo largo de todo el torneo. Imagino que el posterior cruce en semifinales con el presunto favorito para traspasar las telarañas de los cuartos de final —ese América que debe todavía mostrar sus tamaños, hoy por la tarde, en el estadio Azteca— podría ser también muy atractivo (y, sobre todo, menos predecible que el encuentro con unas Chivas, ahí sí, que no creo que tengan demasiadas posibilidades ante el equipo que llegó con más puntos a la mentada liguilla).

El otro posible futuro enfrentamiento, Pachuca contra León (repito que estoy mandando esta columna antes de que tenga lugar el partido en el campo de los Panzas Verdes pero, bueno, las adivinaciones de mi bola de cristal, así de arbitrarias como puedan parecer, tienen cierta validez), también parece muy interesante, nuevamente, si es que las posiciones en la tabla nos sirven de indicador para anticipar resultados.

De una u otra manera, habrán quedado fuera dos de los protagonistas de los antedichos clásicos. Y eso, en cuartos de final. En México no ocurre ese predominio de unos “grandes” que, a la hora de la hora, no resultan tan colosales ni mucho menos.

Pero, eso sí, los estadios han estado repletos de unos aficionados a los que no parece importarles que los mentados “clásicos” se hayan jugado en la primera etapa eliminatoria del torneo corto. Es una muy buena noticia, señoras y señores: el futbol sigue estando bien vivo en México, a pesar de todo lo que se dice por ahí. 

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