Deporte al portador

Chivas TV. ¿La culpa es de Vergara o de la banda ancha?

La televisión, aunque terminó por contribuir al creciente aislamiento de los individuos en nuestra sociedad, hizo que, en un primer momento, la familia se congregara en la sala de la casa para mirar, noche a noche, unos programas que disfrutaban todos por igual. O a lo mejor la gente poseía todavía esa mínima capacidad de no tener que ser complacida en todo momento, en todo lugar y hasta en los detalles más nimios, y los diferentes habitantes del hogar se acomodaban tranquilamente al hecho de renunciar al disfrute de su emisión favorita. También se establecían turnos o se conformaban mayorías según las preferencias particulares. Luego, el mercado comenzó a ofrecernos un televisor para cada quien y como a los hijos, hoy día, no se les puede propinar la más minúscula frustración, el resultado fue que cada miembro de la familia se encierra en su habitación, sin departir con nadie más, y mira lo que le da la gana.

Han llegado también las laptops, las tabletas y los teléfonos inteligentes de manera que el entretenimiento se ha vuelto un bien portátil, por así decirlo: ya no dependes de una pantalla colocada físicamente en algún cuarto sino que viajas con tu propio televisor. No sólo eso: tú mismo decides los contenidos que deseas consumir, desde películas hasta series televisivas, pasando por lo que se publica en las redes sociales y todos esos mensajes que intercambias con unos compañeros a los que, curiosamente, ya no visitas en sus casas.

Ah, pero hay algo que sí sigue agrupando a familiares y amigos, señoras y señores: el futbol. Para deleitarte con el balompié te juntas con los cuates en el restaurante, organizas reuniones con tus colegas de la oficina, invitas a la comadre con todo y los escuincles, en fin. O sea, que el televisor vuelve a tomar el gran protagonismo de los años pasados, ya sea la gran pantalla plana del bar de siempre o el aparato en alta definición que acabas de comprar en el Buen Fin.

Hay un problema, sin embargo: si quieres mirar un partido de las Chivas cuando juegan en Guadalajara tienes que añadirle una computadora o un Smartphone al equipo y tener una conexión a Internet de alta velocidad. ¿Por qué? Pues, porque no se trasmiten los juegos en las cadenas televisivas de siempre sino en un sitio llamado Chivas TV. Y, encima, tienes que pagar.

El pasado fin de semana, decidí desembolsar los 500 pesos que costaba el encuentro América-Guadalajara. Pues, jamás me ha dolido tanto un dispendio luego de la porquería de trasmisión que me ofrecieron. No sé quién tiene la culpa. Pero no vuelvo, en mi vida, a malgastar mi dinero con esa gente. 

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